
Entre los años 2005 y 2006, los consumidores nos escandalizábamos porque el precio del litro de gasolina había superado el euro, mientras que el de diésel lo rondaba, por encima de los 90 céntimos. Pues bien, tras ocho largos años y una crisis económica de por medio, se puede decir que aún tendríamos que estar agradecidos por esos precios; el mercado de los carburantes está absolutamente instalado en el abuso, y los consumidores pagamos un 40% más por llenar los depósitos respecto al año 2009. Leer más










