
Cada vez es más habitual encontrarse a fumadores usando los cigarrillos electrónicos en los establecimientos donde está prohibido fumar. Estos aparatos se comercializan como una alternativa al cigarro tradicional y, al no estar sujeto su consumo a regulación jurídica ni probada la toxicidad del vapor que produce, se pueden fumar en los lugares donde está prohibido el tabaco convencional. Otra de las consignas con las que se relaciona este producto es que ayudan a dejar de fumar y son menos nocivos que el tabaco, algo que no está demostrado y que ha sido desmentido por los recientes estudios realizados. En muchos países americanos ya ha sido prohibido su uso en los espacios públicos. Leer más










