
Alrededor de 30 euros mensuales es lo que nos cuesta, a las familias españolas, tener acceso a una línea de ADSL de cierta calidad. Un servicio para cuyo acceso cada vez se utiliza más la tecnología Wi-Fi, esto es, Internet sin cables. Algo que es preciso proteger, para impedir en primer lugar que cualquiera pueda acceder a nuestros datos personales y bancarios y, también, para evitar que nos lo roben. Si somos víctimas de robo de Wi-Fi nuestra navegación por Internet se hará más lenta, ya que compartiremos la señal con aquellos usuarios amigos de lo ajeno que nos la pirateen. ¿Cómo evitarlo? Lo explicamos. Leer más







