
Sus fuertes descuentos – pueden ir del 30% a más del 90%, e incluso llegan a regalar servicios promocionales- pueden ser de gran utilidad, aunque también son una incitación a la compra compulsiva. Estas páginas suelen exigir al usuario que se registre para acceder al servicio. En ocasiones, se adquiere directamente un producto rebajado -un jamón, un ordenador…-, en otras, un servicio -un curso, una sesión de belleza…-, o un descuento -se adquiere un cupón que supone un descuento a la hora de pagar-. Leer más








