
Hace no demasiados meses era usual que un banco ofreciera cierta remuneración a sus clientes por domiciliar la nómina en su entidad. Era lógico: una nómina suele llevar aparejadas apertura de cuentas y contratación de tarjetas, lo que siempre conllevaba que el banco se llevaba jugosas comisiones por domiciliar recibos o por sacar dinero en sus cajeros automáticos. Estas remuneraciones, aun en tiempos de crisis, solían estar por encima del 3% y en el primer lustro del siglo, incluso llegaban al 7%. Ahora no. Únicamente Bankinter ofrece, de entre los mayores bancos españoles por volumen de negocio, una cuenta nómina remunerada. Están en peligro de extinción. Leer más









