
Desde 2012, casi un millón de familias se han convertido en accionistas forzosos debido al canje de las preferentes por acciones que impusieron los bancos implicados en el fraude de las preferentes, es decir, han pasado de ser ahorradores a ‘inversores’ obligados que operan en Bolsa. La banca los ha hecho poseedores de una cuenta de valores no solicitada que genera gastos de mantenimiento, custodia y administración de las acciones adquiridas. Son las comisiones que se cobran por este servicio las que han experimentado un importante incremento durante el último año y medio y ahora los preferentistas se encuentran con un doble problema: la imposibilidad de hacer uso de sus ahorros y afrontar unos gastos por un servicio que no han solicitado. Leer más








