
La banca sigue sacando al mercado ‘depósitos estructurados’ que, con diferentes nombres comerciales, intenta vender entre los consumidores para captar sus ahorros por rentabilidades que pueden llegar a ser un poco más altas que los depósitos tradicionales pero que requieren tener los ahorros inmovilizados durante un largo periodo de tiempo. Estos depósitos corren el riesgo de que los beneficios pueden llegar a ser más escasos o, incluso, nulos que los depósitos tradicionales; con lo que los consumidores dejan de aprovechar posibles ofertas que aparezcan en ese tiempo con mejores condiciones y beneficios. Sus plazos rondan entre el año y medio y los dos años, sus rentabilidades máximas se encuentran entre el 1,04% y el 1,75% y no aceptan la cancelación anticipada. Leer más