Subida exponencial de las novaciones en el último año: ¿apoyo al consumidor o trampa?

Por | Vivienda

La vivienda y el acceso a ella por parte de los consumidores siempre ha sido un problema cíclico en la sociedad española. Todas las generaciones han sido arrolladas por crisis de diversa índole y origen pero con un denominador común: de un modo u otro, con más o menos rodeos, afectan directamente a la vivienda y a su herramienta principal de adquisición, las hipotecas.

Esta crisis sanitaria no iba a ser menos. Pilló a los consumidores desprevenidos, en un momento de cierto crecimiento en el que muchos comenzaban a hacer planes de futuro. Pero el futuro se paró en seco. ERTES, ERE, despidos, caída en picado de la economía familiar… Todo ello llevó a los consumidores de nuevo a los bancos, a refinanciar las hipotecas, a cambiar sus condiciones… lo que fuera por no perder la vivienda que tanto les había costado adquirir.

De nuevo el consumidor sufre los envites de la banca

Nada es igual desde marzo de 2020, y en lo que a vivienda se refiere, probablemente un poco peor. El Instituto Nacional de Estadística ha publicado sus últimos datos sobre hipotecas, correspondientes a marzo de este año. Resultan demoledores: “El número total de hipotecas con cambios en sus condiciones inscritas en los registros de la propiedad es de 28.458, un 632,1% más que en marzo de 2020”. De ellos, cerca de 24.000 son novaciones, esto es, renegociaciones directas entre el consumidor y el banco con el que contrató su préstamo.

Los datos de ese mes de marzo se acumulan a los que ya registraron enero y febrero, de forma que ya nos dan pistas del vuelo que puede llegar a tomar esta preocupante tendencia en el mercado hipotecario: de enero a marzo han tenido lugar en España 73.586 novaciones hipotecarias, según el propio INE. El origen del fenómeno, no nos echemos las manos a la cabeza, no es nada inesperado. Las moratorias hipotecarias “legales”, instadas por los poderes públicos para sostener a los consumidores vulnerables y cuyo plazo de aplicación era de tres meses, han ido evolucionando y dando paso a todas esas novaciones.

Un informe monográfico del Banco de España en el que analiza la situación de las moratorias en nuestro país arroja algo más de luz. Según sus tesis, los hogares más vulnerables al inicio de la pandemia y aquellos que han sufrido más sus efectos en términos de empleo han sido los que más se han acogido a las moratorias legislativas en origen. Además, reconoce el BdE, tienden a estar más tiempo en moratoria legal o son más proclives a cambiar a otra moratoria (sectorial o bilateral) al terminar esta.

Hasta tal punto son más proclives, que se puede decir que las moratorias legales han pasado a mejor vida y las que hay sobre todo son, directamente, individuales. Los datos muestran sin más dobleces que las moratorias se están convirtiendo ya en refinanciaciones puras y duras. “A finales de diciembre el crédito suspendido bajo moratorias se situaba en torno a 34.000 millones de euros, siendo la mayor parte de este importe moratorias convencionales”, es decir, novaciones. Un 95%. “Sin embargo, las moratorias legales solo representaban unos 2.000 millones de euros”. El 5% restante.

¿En qué condiciones se dan estas refinanciaciones?

Quién antes pagaba 800 euros al mes de hipoteca, sí es verdad, ahora paga 500 o 600 euros pero… ¿a qué precio? ¿La banca tiene en cuenta la situación personal de cada deudor? Los datos hipotecarios del INE confirman que la refinanciación tipo implica, en efecto, una menor cuota, a cambio de cambiar el tipo de interés de variable a fijo (medio punto porcentual más elevado) y alargar el plazo de amortización, de tal manera que se acuerda un periodo de carencia que se añade al horizonte final del préstamo.

En algunos casos, además, se recurre a pedir más dinero prestado. Es lo que el presidente del Consejo de Consumidores y Usuarios, Carlos Ballugera, define como “revolving blando” hipotecario; el banco vuelve a prestar al consumidor el capital que este ya tenía amortizado. A priori esto puede verse como una ayuda al consumidor, ya que trata la entidad bancaria de que el cliente mantenga la vivienda sin causar mayor perjuicio.

Pero claro, al otro lado de este acuerdo tenemos a las entidades bancarias y aquí siempre hay letra pequeña. La falta de transparencia y el abuso hacia estos consumidores que están en una clara situación de vulnerabilidad socioeconómica hace que tengamos poner bajo la lupa a las novaciones bancarias. Detrás de esto hay consumidores con nombres y apellidos que no han tenido más remedio que alargar su agonía y estar más años pagando un crédito hipotecario a cambio de una bajada en su cuota.

Desde ADICAE, exigimos a las entidades financieras que no se aprovechen de la situación de vulnerabilidad de muchos de los solicitantes de renegociación, pide condiciones asumibles para las refinanciaciones y apuesta por evitar el sobreendeudamiento del consumidor. La banca busca ganancia, y el consumidor siempre tiene las de perder. Por ello es muy importante informarnos de nuestros derechos y evitar que la moneda siempre caiga del mismo lado.

Más información:

Las entidades bancarias incrementan sus comisiones y endurecen las condiciones para evitarlas

Nueva factura eléctrica y bonos sociales: sólo un puñado de comercializadoras podrán tramitarlos

Por | Energía

La pobreza energética en España creció en 2020 y afecta prácticamente a uno de cada diez consumidores. Muchos hogares se ven obligados a destinar una cantidad excesiva de sus ingresos para pagar la factura energética de su vivienda. Y en este sentido, la modificación del recibo les introduce un elemento de confusión y ansiedad del que se aprovechan las compañías eléctricas, que comercializan estos días nuevas ofertas con un objetivo claro: pasarles a mercado libre y sacarlos del mercado regulado.

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Los consumidores quieren ahorrar, pero la mitad de ellos no puede

Por | Ahorro e inversión

La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha celebrado esta semana un encuentro digital que le ha servido para recordar su Encuesta de Competencias Financieras. El muestreo, que realizó entre 2016 y 2017 más de 200 preguntas entre población adulta de todo el territorio español, tenía como objetivo medir el conocimiento del consumidor sobre conceptos económicos y financieros básicos, así como su capacidad de ahorro y tenencia de productos financieros.

Los resultados de dicha encuesta revelan que casi el 100% de los encuestados posee cuentas corrientes, y que los siguientes productos financieros más comunes son las tarjetas de crédito (58%), seguidos de las hipotecas (32%), seguros de vida (31%), y cuentas de ahorro (28%). Menos frecuente es la inversión en acciones (14%), fondo de inversión (9%) y los activos de renta fija pública y privada (2%). Esto es, préstamos y créditos suponen un peso mucho mayor que productos de ahorro e inversión en la cesta financiera de los hogares españoles.

Con estos resultados, la CNMV trata de establecer un sesgo formativo en las decisiones financieras de los consumidores. El supervisor señala el porcentaje de ahorradores aumenta a medida que lo hace el nivel de conocimientos financieros, como si ahorrar fuese sólo cosa de gente con conocimientos financieros. Sin embargo, la propia encuesta desvela que los consumidores conceden una importancia muy alta al hecho de ahorrar, independientemente de su nivel de formación económica, pero casi el 40 % de ellos declara no haberlo hecho en el último año.

De lo cual se deduce que más que un problema de educación, lo que se observa con el ahorro es un problema de renta. Otras preguntas del estudio van en esa misma dirección; así, la unidad de convivencia y la situación profesional influyen en la tenencia de activos financieros. Así, las personas que viven solas o en pareja son más propensas a contratar cuentas de ahorro y planes de pensiones, mientras que los que conviven en familias con hijos tienen menos propensión. De hecho, la probabilidad de ahorrar es menor a medida que el individuo tiene más edad y cuando convive con hijos e hijas. En general, las personas que pueden ahorrar optan además por un número muy reducido de activos financieros, que en pocos casos son más de dos.

El estudio apunta cómo los conocimientos financieros influyen en la contratación de diversos tipos de productos de ahorro. En este sentido, los resultados indican que el papel de las competencias financieras no es uniforme en la toma de decisiones financieras, sino que depende del producto financiero contratado, siendo especialmente significativa su influencia en la decisión de adquirir títulos de renta fija y variable de forma directa o a través de fondos de inversión. Esto es, entre los que sí pueden ahorrar algo, la formación económica puede determinar el tipo de producto que se contrata.

Se observa que entre quienes no poseen ningún activo de inversión, hay un 25% con una nota financiera alta o muy alta. En cambio, este porcentaje aumenta hasta un 67% cuando el grupo de encuestados posee tres o más activos financieros distintos. Los resultados alcanzados permiten afirmar, dice la CNMV, que existe una relación de causalidad entre las competencias y las decisiones financieras, y además hace posible establecer la dirección de esta: son los conocimientos financieros los que incrementan la probabilidad de adquirir acciones o renta fija y de participar en fondos de inversión, y no a la inversa.

Pero ese sesgo es minoritario, y no esconde una realidad que la propia encuesta también refleja: más de la mitad de los consumidores desconoce el significado de conceptos económicos básicos como inflación, interés compuesto o diversificación. Ciertamente, en materia de formación financiera, reguladores, supervisores y autoridades financieras deben recorrer un camino largo y contar de manera decidida, con las asociaciones legítimas y representativas como ADICAE. Porque, de lo contrario, se puede pensar que se desea mantener ese conocimiento escaso entre los consumidores para poder responsabilizarles, y culpabilizarles, por no poder ahorrar, porque no ‘saben’ tomar decisiones financieras correctas y ocultar carencias sistemáticas que hacen del actual sistema, un sistema injusto en el reparto de la riqueza y desigual de forma transversal.

Forum-Afinsa-AyN: «15 años sin nuestros ahorros»

Por | Acción colectiva

Se cumplen 15 años del fraude de Forum Filatélico, Afinsa y Arte y Naturaleza, un caso que afecta a cerca de 500.000 personas (270.000 en el caso de Fórum Filatélico, 190.000 en el caso de Afinsa y 19.000 en Arte y Naturaleza). La actividad de estos chiringuitos de inversión defraudó en total 5.400 millones de euros (3.700 millones, 2.200 millones y 437 millones, respectivamente), de los cuales Forum ha devuelto un cantidad ridícula de una quinta parte, y para el caso Afinsa apenas un 15%.

ADICAE lleva desde el año 2006 realizado movilizaciones y apoyando a todos los afectados que hace más de una década perdieron sus ahorros y aún no los han podido recuperar, lo que hace que el malestar de estos consumidores sea notable. Siguen pidiendo justicia porque se les devuelva lo que una vez fue suyo, y siguen reivindicando de manera colectiva una solución que pase por la intervención de los poderes públicos.

Alrededor del 90% de los afectados de dicho fraude son personas mayores que un día decidieron poner sus ahorros, ahorros que llevaban guardando durante toda su vida después de trabajar duramente durante más de 40 años, en manos de una empresa que les prometía rentabilidades por encima del mercado en inversiones filatélicas. La confianza que estas personas depositaron en estas empresas fue total, y eso hizo que en el momento en el que se destapó el fraude muchas de ellas vieron como todo su dinero se desvanecía ante sus ojos.

José María, uno de los afectados por dicho fraude, nos ha venido contando repetidas veces cómo se enteraba del momento en el que perdió sus ahorros “Estábamos mi señora y yo en casa y nos enteramos por la radios estaban dando la intervención de las empresas, ¿Qué hacemos? Pues nos quedamos fatal, tratamos de averiguar a ver qué pasa, nos vinimos a las puertas de las empresas y ahí estaba la policía y muchos afectados”.

Los afectados han recorrido calles en busca de soluciones a los procedimientos concursales que año tras año siguen siendo ineficaces. Muchos de los que recorrían las calles con pancartas en sus manos ya no se encuentran para seguir acompañando a sus compañeros de “batalla”. Alrededor de un 5% de los afectados podrían haber fallecido ya, lo que hace que la marcha siga tomando fuerza y la lucha continué para que aunque sea a sus descendientes reciban el dinero que un día fue de sus padres o abuelos.

Otra afectada, Encarna, nos comenta que unirse a ADICAE en la lucha contra el fraude con otros afectados los ha unido y les ha dado ánimos. “ADICAE nos ha unido aunque no hemos conseguido nuestros ahorros, pero creo que si nos ha unido porque por individual no se llega a ningún sitio, eso lo tengo claro. Seguimos en la lucha todavía a ver si conseguimos nuestros ahorros, que es la finalidad, y entre nosotros nos vamos apoyando». Tras década y media de un fracaso absoluto de la justicia y el Estado, la ‘colza’ de las finanzas españolas sigue coleando, y los consumidores afectados seguirán exigiendo lo que es suyo.

¿Qué se esconde detrás del término criptomonedas, una inversión o un engaño?

Por | Productos financieros

La evolución de las tecnologías ha traído a los consumidores nuevas formas de realizar compras e inversiones lo que ha hecho a su vez que existan nuevas trampas y nuevos peligros, de tal modo que muchos usuarios puedan perder incluso todos sus ahorros. En 2009 llegó a la era de internet la criptomoneda, pero ¿qué conocemos de este tipo de moneda virtual?

¿En qué consisten?

Según el Banco de España, una criptomoneda es una moneda virtual (no son billetes ni monedas metálicas) que sirve para realizar operaciones de compra, venta y otras transacciones financieras. Este tipo de moneda opera en forma independiente de los gobiernos y bancos centrales. Estas divisas se encuentran al alcance de cualquier usuario a través de distintas aplicaciones que puedan descargarse en un teléfono móvil, con las que se rastrea la red en busca de ‘monedas’.

Los usuarios que obtienen la criptomoneda la guardan en billeteras electrónicas que están protegidas con contraseña. El usuario puede transferir dinero de billetera a billetera de forma anónima, pero la persona a la que la llega este dinero debe aceptar la transacción.

Inversiones a través de la criptomoneda

Apenas hace un mes la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España emitieron un comunicado sobre el riesgo de las criptomonedas como inversión. Muchas de ellas, como el Bitcoin y Ether, han experimentado una elevada volatilidad en sus precios, lo cual ha llevado a un aumento significativo de la publicidad, en ocasiones agresiva, para atraer inversores. El Banco de España y la CNMV ya advirtieron en 2018 sobre el riesgo de este tipo de inversiones debido, entre otros factores, a su extrema volatilidad, complejidad y falta de transparencia que las convierten en una apuesta de alto riesgo.

Desde el punto legal, las criptomonedas no tienen la consideración de medio de pago, no cuentan con el respaldo de un banco central u otras autoridades públicas y no están cubiertas por mecanismos de protección al cliente como el Fondo de Garantía de Depósitos o el Fondo de Garantía de Inversiones. ¿Entonces… qué lleva a pensar que son seguras y que hay que invertir en las criptomonedas? Hay usuarios que piensan que el hecho de que estén fiscalizadas por Hacienda las hace seguras, y eso no tiene nada que ver. Y también nos encontramos que empresas como Paypal (y otras) aceptan pagos en criptomonedas.

Esto nos puede llevar a pensar que las inversiones con bitcoin son seguras, cuando realmente no se tiene ni respaldo ni conocimiento real sobre cómo funciona el mercado. De hecho, han aparecido en los últimos tiempos numerosos chiringuitos de inversión que ofrecen rentabilidades increíbles por coger ahorro de consumidores y usarlo para el rastreo y la recaudación de criptomonedas. Algunos de estos chiringuitos, que se publicitan en portales de anuncios por palabras o de mercado de segunda mano, ya están siendo investigados por los jueces por supuesto fraude piramidal.

¿Cómo detectar un fraude?

A continuación te damos una serie de claves para poder detectar este tipo de engaño.

• Frases mal redactadas. Las compañías que usan este tipo de fraude utilizan softwares de traducción automáticos que hace que muchas veces sean frases incoherentes. Este es un indicador típico de esquemas fraudulentos.
• Beneficios instantáneos. Ninguna plataforma multiplicará su dinero en menos de 24 horas.
• Términos legales. Revise todos los datos del sitio web. Muchas de estas plataformas dicen la verdad bajo la exención de responsabilidad. Si el sitio web en el que se encuentra no tiene información legal, es un ejemplo claro de estafa.
• No todo es lo que parece. La aparición de contenidos publicitarios engañosos que ofrecen ganancias extraordinarias, esto es otro motivo de fraude ya que estás empresas utilizan este tipo de información para la captación de clientes.
• Buscar información sobre la plataforma en la que se encuentra. Obtener todos los datos sobre la aplicación o el portal en el que te encuentras ya que muchas de las informaciones que ofrecen las plataformas fraudulentas son deficientes.
• Leer con detenimiento todo el contrato con el proveedor de billetes digitales. A diferencia de los bancos y las compañías de tarjeta de crédito, es posible que no asuman la responsabilidad de reponerte el dinero en caso de robo.

Aún así, no es posible negar el gran auge de las monedas digitales. Europa no quiere quedarse atrás y ya los bancos centrales están cambiando su discurso hacia ellas buscando ofrecer un producto con las mismas prestaciones, pero con la seguridad y garantías de las inversiones institucionales. Así que Europa lanzará el euro digital. La gran diferencia con las criptomonedas en curso es que estará sometida a regulación, ya que el BCE delimitará el marco operativo, los controles y las características técnicas.

Sin embargo, ante este panorama innovador y de candente actualidad, nos encontramos con otra realidad, el consumo desmesurado de energía y recursos que cuesta su mantenimiento. Según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés), el bitcoin, consume más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina.

De acuerdo con los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (Twh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países. Pequeño y mediano inversor, te invitamos a que hagas inversiones seguras desde el conocimiento pleno, y no te dejes deslumbrar por todo lo que puedes ganar por algo que ni se conoce ni se controla, y como dice el refrán, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.