Hipoteca online

Transformación hipotecaria en España: La Era Digital impulsa las hipotecas online

Por | Hipotecas

Hipoteca online

En el contexto actual del mercado hipotecario español, las primeras conclusiones de nuestro estudio reflejan importantes cambios en la oferta de hipotecas online y el impacto de las medidas de ayuda implementadas en los últimos años. La Era Digital impulsa las hipotecas online, lo que ha acelerado estos cambios. Los hallazgos destacan tendencias clave entre 2021 y 2024, marcando una transformación significativa en este sector.

Prácticas y Comparativa en la Contratación Hipotecaria Online

La contratación de préstamos online ofrece mayor claridad que la presencial, donde se induce a los consumidores a obtener bonificaciones a cambio de productos vinculados con sobrecoste. La Era Digital impulsa las hipotecas online, y en su oferta, los consumidores reciben opciones con y sin bonificación, sin condiciones adicionales, favoreciendo una toma de decisiones más informada.

Sin embargo, también existen diferencias en los tipos de interés ofrecidos entre los canales online y presenciales. Hemos notado que los tipos de interés online suelen ser más altos que los disponibles en oficinas físicas, donde los consumidores a menudo enfrentan presiones para adquirir productos vinculados.

Por otro lado, la oferta hipotecaria online se destaca por su accesibilidad instantánea y amplia, así como por la seguridad jurídica que proporciona. La documentación, al ser escrita y electrónica, facilita un análisis detallado y un asesoramiento más profundo para el consumidor, dejando constancia de las condiciones frente a las ofertas verbales de los comerciales en oficinas.

También hemos observado que el rol de los comparadores hipotecarios y los brokers ha evolucionado. Comparadores como Rastreator y HelpMyCash dirigen a los consumidores a entidades bancarias, mientras que brokers como Housfy y Helloteca negocian préstamos directamente, con un coste por servicio que puede llegar a ser desproporcionado, alcanzando hasta los 4.500 euros.

Impacto de las Medidas de Ayuda Hipotecaria – Código de Buenas Prácticas (2023-2024)

Las medidas de ayuda de 2023 para la «clase media» han llevado a muchos a cambiar sus hipotecas de variable a fijo, con tipos cercanos al 4%. Sin embargo, la reciente reducción al 3,25% por parte del BCE pone en duda su efectividad. La Era Digital impulsa las hipotecas online, lo que influye en cómo los consumidores acceden a estas medidas. Las ayudas hipotecarias para clase media (período de carencia, ampliación de plazo y cambio de tipo variable a fijo sin coste) dejarán de estar en el Código de Buenas Prácticas en diciembre de 2024.

Cuando las solicitudes del Código de Buenas Prácticas se dirigían exclusivamente a usuarios vulnerables, apenas alcanzaban el 0,5% de las hipotecas en 2012. En 2023, a pesar de que las medidas se ampliaron para incluir a la clase media (hasta 20.500 € de ingresos), solo se triplicaron las solicitudes, aunque el número de potenciales beneficiarios era significativamente mayor.

Además, las extensiones de plazos y períodos de carencia para la clase media han incrementado el endeudamiento de los hogares, planteando una doble cara en su aplicación. Las entidades bancarias ven en estas extensiones una forma de garantizar ingresos adicionales con un riesgo moderado.

Evolución de la Oferta Hipotecaria (2021-2024)

Una de las tendencias más notables es el regreso a las hipotecas de tipo variable. A pesar de la volatilidad de los tipos de interés, el tipo variable, vinculado al Euribor, sigue siendo la opción más beneficiosa para hipotecas a largo plazo (25-30 años). En 2024, las hipotecas variables han aumentado al 40%, volviendo a los niveles de 2020, debido a la expectativa de una reducción de tipos, frente al 75% de hipotecas fijas de 2022.

También destaca la expansión de la contratación hipotecaria online. Cada vez más usuarios optan por negociar sus hipotecas a través de plataformas digitales, aunque la Ley 5/2019 sigue exigiendo que la firma se realice de forma presencial ante notario para garantizar la transparencia y proteger a los consumidores. Esto sugiere un cambio en la forma en que los consumidores abordan la adquisición de hipotecas.

Por último, la consolidación de la hipoteca mixta está ganando terreno. Las entidades bancarias han fortalecido esta oferta, reduciendo el período de tipo fijo a cinco años, en comparación con los diez años habituales en 2021. Esta flexibilidad ante las fluctuaciones en los tipos de interés ha hecho que la hipoteca mixta se vuelva más atractiva para los consumidores.

Estas primeras conclusiones del estudio muestran una transformación en el sector hipotecario español, con mayor competencia entre bancos en una nueva «guerra hipotecaria» impulsada por la digitalización y nuevos intermediarios financieros (Comparadores-Hipotech). La Era Digital impulsa las hipotecas online, intensificando esta transformación. Sin embargo, estas medidas requieren que los consumidores tengan más información, especialmente sobre los brokers de alto coste, para garantizar su protección.

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Los desafíos y oportunidades de la economía sostenible

Por | Economía

Economía sostenible

En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en un concepto clave, tanto en el ámbito económico como en el social. La creciente preocupación por el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación han impulsado la transición hacia un modelo de economía sostenible, que busca equilibrar el bienestar social, económico y ambiental. Este cambio abarca grandes retos. Los desafíos y oportunidades de la economía sostenible, especialmente para los consumidores, se ven envueltos en un mercado cada vez más complejo y lleno de mensajes contradictorios.

La Economía Sostenible: Un Reto para el Consumidor

La economía sostenible, con sus desafíos y oportunidades, no solo implica adoptar modelos de producción más responsables y ecológicos, sino también modificar nuestros hábitos de consumo. Esto representa un desafío para muchos, ya que las opciones sostenibles suelen estar asociadas a precios más altos o a una menor disponibilidad. A pesar de que cada vez hay más alternativas verdes en el mercado, el consumidor sigue enfrentándose a obstáculos significativos para acceder a ellas de manera fácil y asequible.

Además, la transición hacia una economía más verde puede generar cierta confusión debido a la falta de transparencia en los productos. La sostenibilidad, entendida como la integración de aspectos ambientales, sociales y económicos en la producción, es un concepto complejo que muchas veces se utiliza de manera superficial para atraer a los consumidores, sin un compromiso real con el medio ambiente o la justicia social.

Las Tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar

Otro principio fundamental dentro de la economía sostenible es la aplicación de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar. Estas prácticas, que deben convertirse en hábitos cotidianos, tienen un impacto directo en la reducción de residuos, el ahorro de recursos y la disminución de la contaminación. Sin embargo, no basta con que los consumidores asuman la responsabilidad de aplicar estas pautas en su día a día. Las empresas también deben asumir su parte, diseñando productos más duraderos, fáciles de reparar y, en la medida de lo posible, reciclables.

El fomento de la economía circular es clave en este sentido, promoviendo modelos de producción y consumo donde los productos al final de su vida útil no se conviertan en desechos, sino que puedan ser renovados o reutilizados en nuevos procesos productivos. Esto no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede generar ahorros y crear nuevos modelos de negocio basados en el reciclaje y la reutilización.

Como consumidores, debemos optar por productos que favorezcan este ciclo, y como sociedad, debemos presionar para que las empresas adapten sus procesos a este modelo.

Greenwashing: El Riesgo de la Desinformación

El fenómeno del greenwashing se ha convertido en uno de los mayores desafíos en la lucha por una economía sostenible. Las empresas, en su afán de aprovechar la creciente demanda de productos responsables, han comenzado a utilizar etiquetas ecológicas o mensajes sostenibles que no siempre reflejan una verdadera conciencia ambiental. En muchos casos, estas estrategias buscan dar una falsa impresión de responsabilidad ecológica, sin que realmente se produzca un cambio sustancial en sus prácticas.

Esta falta de transparencia y honestidad puede resultar perjudicial para los consumidores, quienes pueden sentirse engañados y confundidos al intentar hacer elecciones informadas. Por eso, es fundamental que existan mecanismos que garanticen una información veraz y clara sobre los productos y servicios, para que los consumidores puedan discernir entre lo genuino y lo superficial.

La Necesidad de un Etiquetado Claro y Correcto

Uno de los aspectos más relevantes de una economía sostenible es la necesidad de un etiquetado transparente y confiable que permita a los consumidores tomar decisiones informadas. Actualmente, existen múltiples sellos ecológicos, certificados y etiquetas de sostenibilidad, pero muchos de ellos son ambiguos o, en algunos casos, carecen de un control riguroso que los respalde.

Es imprescindible que los productos contengan información detallada sobre su origen, composición, huella de carbono, impacto en la biodiversidad y condiciones laborales en su cadena de suministro. Además, el etiquetado debe ser sencillo, comprensible y accesible, para que no solo los consumidores más informados, sino cualquier persona, pueda entenderlo sin dificultades.

En este sentido, como consumidores, debemos exigir transparencia a las empresas y reclamar un etiquetado correcto que se base en criterios objetivos y verificables. Solo así podremos evitar que el greenwashing se perpetúe y garantizar que el mercado realmente ofrezca alternativas sostenibles.

Hacia un Consumo Responsable y Consciente

La transición hacia una economía sostenible no se logrará solo a través de la producción de bienes más ecológicos, sino también mediante una transformación en los hábitos de consumo de los consumidores. Es primordial fomentar el consumo de productos que respeten el medio ambiente, y contribuyan al bienestar de todos.

Esto implica cuestionar constantemente nuestras elecciones de consumo y evitar caer en la trampa del greenwashing. Debemos exigir productos que realmente cumplan con los estándares de sostenibilidad, y  adoptar comportamientos más responsables, como la reducción del consumo innecesario, la compra de productos duraderos y la reparación de artículos en lugar de desecharlos.

Al mismo tiempo, es esencial que las políticas públicas y las empresas sigan impulsando la sostenibilidad de manera efectiva, garantizando que las opciones responsables sean accesibles para todos los usuarios.

Un Futuro Sostenible Es Posible

Dentro del camino de los desafíos y oportunidades de la economía sostenible, los consumidores juegan un papel crucial en esta transformación, ya que nuestras decisiones de compra tienen un impacto directo sobre el mercado y el medio ambiente. Sin embargo, para que este proceso sea verdaderamente efectivo, es esencial que haya transparencia, un etiquetado claro y un compromiso real con los principios de sostenibilidad.

Es vital que las empresa tomen iniciativas realmente comprometidas con la Economía sostenible, adaptando su modelo de producción a las nuevas exigencias de los consumidores, cada vez más informados y comprometidos con la sostenibilidad, y lo hagan fehacientemente y de forma transparente.

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Entrevistas IA D. Carlos Gómez Rodríguez. Universidade da Coruña (UDC) Catedrático de universidad (CAT-UN). Departamento, Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información.

Por | Inteligencia artificial

D. Carlos Gómez Rodríguez.

Universidade da Coruña (UDC) Catedrático de universidad (CAT-UN). Departamento, Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información.

Entrevista realizada por José Mª Camarero (Periodista económico) en el marco del Proyecto de ADICAE: “Los consumidores ante los nuevos avances tecnológicos y legislativos en el E-commerce”

¿De qué debemos fiarnos, y de qué no, cuando nos enfrentamos a una aplicación de IA?

Hay muchos tipos de aplicaciones de IA, y algunas son muy fiables. Por ejemplo, los algoritmos que buscan la mejor ruta (como los que usa Google Maps) son IA y su fiabilidad es casi absoluta. Podemos tener problemas porque una carretera no esté actualizada en el mapa que manejan, pero no va a ser culpa del algoritmo de IA que busca la ruta.

Ahora bien, si hablamos de la última ola de IA generativa, con modelos como ChatGPT, la respuesta es que no podemos fiarnos de nada que no podamos comprobar, sea por nosotros mismos o verificándolo con una fuente fiable. Estos sistemas en su esencia están hechos para generar texto plausible, pero no necesariamente para decir la verdad, así que muchas veces pueden mostrar lo que se llama «alucinaciones», es decir, generar textos que no se ajustan a la realidad. Se está trabajando en reducir esas alucinaciones dentro de lo posible, pero de momento sólo se consigue parcialmente, y tal vez nunca se eliminen por completo.

¿Es correcta la regulación actual sobre la IA, tras la nueva Ley de Inteligencia Artificial europea? ¿Se ha quedado corta o ha ido demasiado lejos?

Lo cierto es que no soy experto en legislación, sino en los aspectos técnicos, y probablemente alguien con formación legal tenga una opinión más formada. Mi opinión es que por supuesto es muy necesaria la regulación, porque los riesgos éticos de la IA son reales; pero no debería ser tan engorrosa que las empresas de IA no quieran establecerse en Europa o desarrollar sus innovaciones aquí.

En muchos debates, la IA se expone como un riesgo brutal para la sociedad. En otros debates, solo se habla de las bondades de la tecnología. ¿Cuál es el punto óptimo en estas dos visiones antagónicas?

Ambas visiones son correctas. Es una tecnología revolucionaria con un potencial enorme para conseguir mejorar nuestra calidad de vida; pero como casi todas las tecnologías de esas características, conlleva también grandes riesgos. No es distinto de lo que pasa con, por ejemplo, los combustibles fósiles, que fueron la llave de la revolución industrial y nos trajeron la sociedad actual tal como la conocemos, pero también nos han traído también el cambio climático que nos puede llevar al desastre si no actuamos a tiempo. Igual que en ese caso, creo que lo deseable es tener en cuenta tanto los beneficios como los riesgos, intentando maximizar los primeros y mitigar los segundos.

¿Los ciudadanos se encuentran ahora más desprotegidos que antes ante lo que les ofrece la IA?

Los ciudadanos siempre han estado bastante desprotegidos ante las grandes empresas tecnológicas. La IA les permite afianzar todavía más su poder, pero en el fondo es más de lo mismo. Hace unos meses salió en la prensa que Meta iba a usar datos de sus usuarios para entrenar modelos de IA, y mucha gente se indignó. No veo mal molestarse por eso, pero Meta lleva muchos años usando los datos de los usuarios para multitud de intereses propios, es básicamente a lo que se dedica como empresa y el motivo por el cual ofrece redes sociales sin cobrar (como dicen los americanos, «si no estás pagando por el producto, eres el producto»). En todo caso, si la proliferación de la IA consigue que la gente sea más consciente de estas cosas, será positivo.

¿Cómo se establece hasta dónde llega la ética de la IA?

Es un tema muy complejo para resumirlo en una respuesta corta, pero en general, el factor más importante no es tanto lo que hace un sistema de IA como para qué se usa. Por ejemplo, un mismo sistema de IA que diagnostique enfermedades puede ser muy positivo si está en manos de un médico que lo usa como «asesor» para informarse, pero tomando él la decisión final. Pero el mismo sistema no sería ético si se pretende usarlo para sustituir al médico. En este sentido, una de las claves para utilizar la IA de forma ética es que no sustituya a los humanos en la toma de decisiones, lo cual está contemplado en la regulación europea. Por supuesto, hay más aspectos importantes, como el respeto a la privacidad, la transparencia, la no discriminación, etc.Usted ha comentado en varias ocasiones en sus intervenciones que uno de los puntos sobre los que hay que incidir es la investigación básica que, en ocasiones, “se tiene algo descuidada”. ¿Podría aclarar estos términos?

La investigación básica es la que busca ampliar el conocimiento humano y comprender mejor las cosas sin que haya necesariamente una aplicación inmediata. En España está descuidada porque hay un culto excesivo a la ciencia aplicada, y mucha gente tiene la idea de que quien investiga y no genera en poco tiempo una patente, un producto o una empresa es una persona que está en su torre de marfil desperdiciando el tiempo y el dinero, así que es difícil conseguir financiación para hacer ciencia en líneas que no prometan aplicaciones a corto plazo. Pero lo cierto es que detrás de cualquier aplicación práctica, siempre hay muchos años de trabajo en investigación básica. En la reciente revolución de la IA tenemos un ejemplo claro: todos los modelos generativos actuales se basan en redes neuronales, una tecnología que durante muchos años no tenía mucha utilidad, simplemente porque había otras que daban mejores resultados para las mismas tareas. Si no fuese por los investigadores (casi exclusivamente académicos, aunque muchos se hayan pasado ahora al mundo empresarial) que durante años estuvieron trabajando en ese campo para ver si de ahí finalmente salía algo interesante, a pesar de no tener en aquel momento aplicaciones prácticas a la vista, no tendríamos la actual revolución de la IA.

Para muchos ciudadanos, sobre todo jóvenes, ChatGPT se ha convertido en una tecnología básica en su día a día. ¿Nos podemos fiar de todo lo que nos diga esta herramienta?

No podemos: como comentaba antes, los modelos de lenguaje como ChatGPT generan texto plausible, pero que no tiene por qué ser verdadero. Sus desarrolladores se esfuerzan por mejorarlos cada vez más para reducir la frecuencia con la que dan respuestas falsas, pero sigue sucediendo y por el momento no hay visos de que esa limitación se vaya a eliminar de todo.

Por supuesto, esto no hace que modelos como ChatGPT dejen de ser útiles: hay casos donde la fiabilidad da igual (por ejemplo, si le pedimos que nos cuente una historia, un chiste o que nos genere ideas para una sesión de «brainstorming») y hay casos donde podemos simplemente comprobar en otra fuente si la información es correcta. Pero lo que nunca deberíamos hacer es suponer, sin comprobarlo, que algo que nos diga ChatGPT es verdad.

¿Cómo se debe desarrollar la IA para que no caiga en un pozo repleto de mentiras y muera de éxito?

Para esto, hay tres aspectos importantes. Uno es intentar desarrollar modelos de IA transparentes y explicables, que son características que los modelos generativos como ChatGPT no tienen (nos proporcionan una respuesta, pero no sabemos cómo han llegado a ella). Otra es que el desarrollo de la IA siga un marco ético claro que priorice el bienestar humano, la privacidad y la justicia. Y la última, pero también muy importante, es la alfabetización digital: que la gente comprenda cómo funcionan los sistemas de IA y cómo interpretar sus resultados. Por ejemplo, como comentaba antes, que ChatGPT pueda dar respuestas falsas no lo hace inútil, mucha gente está utilizándolo para un sinfín de tareas y en muchas de ellas esto no es un impedimento importante. Pero es fundamental que los usuarios conozcan sus limitaciones para no caer en errores como el confiar ciegamente en las respuestas del sistema.

¿La regulación de la IA va ya por detrás de la realidad, de lo que viven los ciudadanos en su día a día?

Sí, en muchos casos la regulación de la IA va por detrás de los avances tecnológicos. Lo cierto es que es normal, porque la IA está avanzando a un ritmo extremadamente rápido, con nuevas aplicaciones, modelos y capacidades surgiendo constantemente en distintos sectores, donde cada uno puede plantear desafíos únicos. Y legislar implica debates políticos y procesos legislativos que no pueden ser tan vertiginosos, así que hasta cierto punto es inevitable que sea así. Para mitigar este problema, convendría fomentar que los responsables de formular las regulaciones tuvieran conocimientos técnicos sobre IA, o un asesoramiento ágil y efectivo por parte de gente que los tenga.

¿Cuál debe ser esa regulación a partir de ahora? ¿Son los ciudadanos más vulnerables socialmente los más expuestos a estos peligros de la IA?

Efectivamente, los ciudadanos más vulnerables son los más expuestos, por varias razones. Por un lado, la posible discriminación algorítmica (los sistemas de IA pueden estar sesgados debido a sus datos de entrenamiento, que pueden tener sesgos racistas, machistas, etc.). Por otro lado, las personas con menos recursos educativos o económicos pueden no tener la posibilidad de comprender cómo funcionan los sistemas de IA, lo que las coloca en una situación de desventaja. Por último, está la exclusión digital (los más vulnerables suelen ser los más afectados por la brecha digital, así que se aprovechan menos de las ventajas que pueden ofrecer estas tecnologías).

En este sentido, la regulación debe exigir que los sistemas de IA se diseñen para evitar la discriminación (eliminando en lo posible sesgos de género, raza u otros factores; y sobre todo, no tomando decisiones potencialmente discriminatorias sin supervisión humana) prestando especial atención a los grupos vulnerables. También es importante la explicabilidad, para que los ciudadanos comprendan los sistemas que les afectan, y el derecho a la privacidad y la protección de datos.

También es importante hacer énfasis en poner coto a la dependencia que nos pueden crear las grandes empresas tecnológicas en general. Ya antes de los últimos avances en IA, por ejemplo, las redes sociales estaban moldeando los comportamientos y hábitos de mucha gente a través de algoritmos diseñados para maximizar su tiempo en pantalla y crear adicción. También son preocupantes cosas como que una de estas empresas pueda cerrar la cuenta de un usuario sin ofrecer una explicación clara ni proporcionar un proceso justo de apelación, dado que por mucho que sean tecnologías privadas, hoy por hoy son básicas para mantener a la gente conectada y circunstancias como éstas pueden tener un impacto social o laboral desproporcionado. Por lo tanto, si bien los avances en IA refuerzan la importancia de regular la tecnología, esto debe hacerse desde un punto de vista más amplio.

 

eCommerce

eCommerce seguro y educación en la Era Digital

Por | Entorno digital
Comercio electrónico

consumidora comprando por internet

El comercio electrónico o eCommerce ha transformado profundamente la forma en que consumimos bienes y servicios. En tan solo una década, hemos pasado de hacer compras físicas a realizar una gran parte de nuestras adquisiciones a través de plataformas online. Un eCommerce seguro y la educación en la Era Digital son esenciales para garantizar transacciones confiables y proteger a los consumidores.

Sin embargo, este cambio también ha traído consigo una serie de riesgos y retos para los consumidores. En este contexto, la educación en eCommerce se vuelve crucial, no sólo para optimizar la experiencia de compra, sino también para proteger los derechos de los consumidores. Desde ADICAE estamos en la vanguardia de esta misión, defendiendo y educando al consumidor en el nuevo entorno digital.

El comercio online ha democratizado el acceso a productos y servicios, permitiendo a las personas comparar precios, acceder a productos de otras regiones e incluso aprovechar ofertas exclusivas. Sin embargo, también presenta desafíos únicos. Problemas frecuentes y difíciles de detectar para el consumidor promedio, que puede carecer de los conocimientos necesarios para identificar y evitar estos riesgos.

Dentro de esta necesidad urgente de educación en el ámbito del comercio electrónico, trabajamos para que los consumidores comprendan mejor cómo funciona el eCommerce, cuáles son sus derechos y cómo protegerse frente a posibles abusos. Nos enfocamos, no solo en evitar problemas, sino también en capacitar a los consumidores para que saquen el máximo provecho del comercio online. Saber leer entre líneas en las políticas de devolución, identificar posibles estafas, entender el papel de los intermediarios y gestionar de forma segura los métodos de pago… Todos aspectos esenciales que en la asociación buscamos enseñar a través de talleres, seminarios y materiales educativos específicos para el ámbito digital.

El futuro del comercio electrónico debe basarse en un mercado justo, transparente y ético donde el consumidor se sienta protegido. ADICAE apuesta por un eCommerce responsable, promoviendo la regulación de las plataformas y la adopción de prácticas más transparentes en el sector. No obstante, la educación del consumidor sigue siendo la herramienta más poderosa para alcanzar este objetivo.

Como consumidores digitales, cada uno juega un papel crucial en el desarrollo de un mercado seguro y justo. Así que, desde ADICAE invitamos a la búsqueda de información, a participar y a protegerse en el mundo del eCommerce. El eCommerce seguro y la educación en la Era Digital son fundamentales para disfrutar de todas las ventajas de este nuevo mercado y, al mismo tiempo, salvaguardar nuestros derechos. La educación es la clave para lograrlo.

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