
La banca se ha lanzado en los últimos meses a comercializar hipotecas con apariencia de ‘baratas’ con diferenciales que están por debajo del 2% en una supuesta apertura del crédito hipotecario. Una apertura que no es real puesto que estas nuevas hipotecas exigen unas condiciones de vinculación tan restrictivas que resultan imposibles de asumir para los consumidores con un sueldo mileurista. Entre estas condiciones encontramos la domiciliación de nóminas por un total de 4.500 euros mensuales en una hipoteca destinada a jóvenes, aportaciones a planes de pensiones de 1.800 euros anuales o compras con tarjetas por 2.400 euros al año. El incumplimiento de alguna de las condiciones durante los años de vigencia de la hipoteca puede subir el diferencial hasta el 3,85%. Leer más










