
Marzo de 2009. M.A.G.V., de 76 años, recibe una llamada de la sucursal de Cajastur (ahora Liberbank) en Luanco, relativa al próximo vencimiento de un depósito que mantiene en la entidad. Le ofrecen un producto “que había salido nuevo, que era exactamente igual que un plazo fijo, seguro, garantizado, carente de riesgo y con liquidez inmediata, bastando con avisar un par de días antes para poder disponer de dinero sin ningún problema”. El 18 de marzo procede a la firma del producto ofertado, en el que deposita los 26.500 euros que entonces tenía en el referido depósito a plazo fijo. Sin más preguntas, M.A.G.V. sale de la sucursal creyendo que ha contratado un depósito sin riesgo, en el que también estaba incluida M.A.L.G que, sin embargo, no había participado en la contratación. Pero en realidad se trataba de una pieza más en el engranaje del fraude de la colocación masiva e indebida de productos tóxicos que estaba orquestando la banca española. Leer más