2.000 millones de euros en crédito al consumo a cuenta del Black Friday: ¿consumo sostenible?

Por | Consumo

ADICAE insta a los consumidores a no dejarse llevar por el consumismo manipulado al que incitan las campañas publicitarias del Black Friday, y a aprovechar las ofertas en base a sus necesidades reales. La campaña de 2020 implicó un aumento de 1.900 millones de euros en el saldo de créditos al consumo de los hogares españoles entre octubre y noviembre del año pasado, según las cifras del Banco de España. Las estadísticas del INE empiezan a reflejar subidas de precio en prendas de vestir y determinados artículos de informática, justo lo que más se demandará en estas fechas.

ADICAE advierte de que las campañas de promoción y oferta de crédito al consumo con motivo de los descuentos comerciales vinculados al Black Friday pueden generar riesgos y problemas para los consumidores en un contexto de incremento de precios, presupuestos familiares al límite por la subida de la luz y los carburantes, y productos poco transparentes y de riesgo como tarjetas revolving o créditos rápidos. En los últimos días, y a colación de la celebración del Black Friday, muchas entidades financieras han aprovechado para lanzar agresivas campañas de crédito y aplazamiento de pagos a sus clientes para favorecer el consumo en estas fechas. Banco Santander anunció 90.000 millones de euros en créditos preconcedidos y aplazamientos en las compras con su tarjeta de crédito All In One, mientras que otras entidades como ING y Bankinter han ofrecido descuentos en préstamos o en sus tarjetas.

Las campañas como el Black Friday, el Cibermonday, etc.…, no sólo se alargan cada vez más en el tiempo, sino que mantienen abusos existentes en las rebajas tradicionales (aumentar el precio de un producto unos días antes para después afirmar que ha sido objeto de una rebaja). Y, más allá de eso, incitan a un consumismo peligroso que lleva a adquirir productos no necesarios, de forma impulsiva y sin reflexión previa, y recurriendo además en ocasiones a financiación a través de créditos al consumo, créditos “rápidos” o tarjetas. El saldo de crédito al consumo en España está ya por encima de los 93.000 millones de euros, 6.000 más que a cierre de 2018, según el Banco de España. 2.000 de ellos coincidieron con el Black Friday de 2020.

Frente a estos intentos de manipulación de los consumidores a través de la publicidad y el marketing, muchas veces engañosos, ADICAE destaca varios factores que hacen necesario que los consumidores sopesen sus decisiones de compra antes de realizarlas: la incertidumbre económica y el propio interés de los consumidores, y también la actual situación del planeta y los retos de su sostenibilidad, elementos que precisamente la asociación analizará en una jornada nacional que celebrará este martes 30 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes.

Por ello ADICAE apela a que los consumidores exploten las posibles oportunidades que en forma de rebajas se puedan presentar este Black Friday partiendo de la reflexión previa sobre si se necesita el producto o no, revisando la realidad del precio (que se diga que el producto está rebajado no es garantía de que haya una rebaja real) y sopesando la oportunidad de recurrir a crédito para la compra, habida cuenta de los abusos en el crédito en España. ADICAE recuerda que la tasa de interés de los créditos al consumo es un 54% mayor en España que en la zona euro si atendemos a los datos ponderados de 2021. En España el TAE para créditos a plazo entre 1 y 5 años se sitúa en el 7,16%, mientras que la media europea está en 4,65%.

Los consumidores cada vez pagan más y pueden ahorrar menos

Por | Economía

El coste de la vida es un 5,5% mas caro este octubre que el año pasado. Durante los últimos ocho meses los consumidores españoles han visto como se han ido incrementando los precios, hasta llegar a un aumento interanual que no se alcanzaba desde el año 92. Las causas, explica el propio Instituto Nacional de Estadística: la electricidad y los carburantes.

En el mes de octubre hemos alcanzado el precio histórico del megavatio hora en España, 288 euros el día 7, cuando hace un año estaba por debajo de 50€. El umbral de los 200 euros se ha sobrepasado de manera continuada en los últimos quince días y todo apunta a que seguirá así el próximo mes de noviembre.

En octubre el IPC escala al 5,5%, la electricidad marca récord con 288€/MWh y la gasolina alcanza su precio mas caro desde 2013

A pesar de los intentos del Gobierno por reducir el impacto de esta subida de los precios del mercado mayorista en las facturas de los consumidores, con suspensiones de impuestos como las del mes de septiembre y aportes presupuestarios como los de octubre, la realidad sigue siendo que los usuarios sufren cada día el encarecimiento de precios, ya no solo de manera directa con su consumo de luz, calefacción o gas, también fruto del aumento de los costes del sector industrial, que repercute los efectos del elevado precio de la energía.

Esta concatenación de cifras récord no solo se ve en la factura de la luz. Ocho semanas consecutivas lleva subiendo el precio de la gasolina hasta situarse en 1,49 euros, el nivel más alto desde 2013. El gasóleo se comporta de manera similar. Alcanza los 1,37 euros, el precio más alto desde hace nueve años. Esto supone que llenar un depósito medio de un coche de gasolina cuesta ya más de 80 euros y si es de gasoil 75, unos 20 euros más que hace un año.

A la hora de ir al supermercado también sufriremos el encarecimiento en más del 15% del precio de los alimentos en el ultimo año. Productos como los tomates o las manzanas son ahora un 15% más caros que en 2020, y mientras que la carne roja o el aceite de oliva suben en un porcentaje inferior, entre el 6 y el 4%.

La inflación puede acabar con una capacidad de ahorro de las familias ya mermada tras la pandemia

Si vamos sumando esos veinte euros extra al pasar por la gasolinera, el incremento de la factura eléctrica (de manera más o menos inmediata en función del tipo de mercado) y el aumento del precio de los productos básicos en la cesta de la compra, nos encontramos con que las familias cada vez dedican mayor porcentaje de sus ingresos a este tipo de gastos. ADICAE ya ha manifestado que la barrera de gasto en energía por parte de una familia media debe estar en torno al 5% de los ingresos, una situación que a día de hoy cada vez se cumple menos y que, además, va aparejada a un aumento en el gasto en otras partidas.

Esto hace que cada vez sea más difícil ahorrar a final de mes. La pandemia ya ha provocado que el 38% de los consumidores españoles haya reducido su capacidad de ahorro, un 53% si atendemos a aquellos con menores niveles de renta, según el Observatorio del Ahorro Familiar. En su informe destacan que, especialmente en los meses más duros de confinamiento, muchos pudieron mantener e incluso aumentar sus tasas ahorrativas, algo que se ha ido progresivamente reduciendo hasta llegar al segundo trimestre de 2021, cifrada en un 18% menos que el año anterior. La inflación y el aumento del gasto de las familias puede agravar aún más esta situación en los próximos meses, a pesar de la supuesta recuperación de la economía y la mejora de los datos de empleo.

Los descuentos del bono social alcanzarán el 60% del recibo eléctrico; urge su difusión entre los consumidores

Por | Energía

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un nuevo paquete de medidas urgentes en materia de energía «para la protección de los consumidores vulnerables». Así, «el descuento en la factura de la luz otorgado por el bono social a los consumidores vulnerables crecerá del actual 25% al 60% -del 40% al 70% en el caso de los vulnerables severos- hasta el 31 de marzo de 2022, y se duplicará el presupuesto para el bono social térmico durante este 2021, alcanzando los 202,5 millones de euros», dice la nota de Moncloa. 1,2 millones de hogares disfrutan de este descuento. Los baremos económicos para su concesión darían acceso a más de 4 millones de familias.

Por eso es fundamental que las eléctricas no desincentiven las solicitudes, y dejen de poner trabas a su concesión. Y conviene que las autoridades, empezando por el propio Gobierno, sean más ambiciosos en su promoción y difusión. Por ejemplo, matizando esto: «El bono social contempla descuentos en la factura eléctrica regulada (PVPC) para los consumidores con rentas bajas o con circunstancias especiales, como recibir una pensión mínima, estar desempleado o incluido en un ERTE». En realidad, esas «rentas bajas» no lo son tanto. Aquellos hogares que tengan un menor a cargo podrán pedirlo si sus ingresos no superan los 15.800 euros anuales. Y con dos menores a cargo, hasta los 19.700 euros.

Esto es, millones de consumidores podrían acceder a estos descuentos en su factura eléctrica si la Administración y, sobre todo, las eléctricas cumpliesen su parte e incentivasen su tramitación. La clave está en atestiguar ese nivel económico, muchas veces un papeleo de difícil consecución, y que podría ser algo mucho más sencillo si eléctricas y administraciones públicas compartiesen datos con mayor rapidez y eficacia. Y si se mencionase que, obligatoriamente, para el bono social los consumidores deben permanecer en el llamado precio regulado (PVPC), la antigua tarifa de último recurso que ahora comercializan apenas un puñado de las centenares de empresas que operan en España.

Al final, la mitad de los beneficiarios del bono social han desistido de renovarlo en los últimos cinco años, y el número de perceptores es el menor en este periodo. Así las cosas, en este magma burocrático y ante las subidas de la electricidad, se fomentan agresivas políticas comerciales que tienen como objetivo trasladar a los usuarios al mercado libre, hurtándoles su derecho a solicitar el bono social. El boletín de la CNMC cifra en 10,5 millones los consumidores en precio regulado (PVPC), frente a los más de doce millones que tenían esta tarifa hace cinco años. Los últimos datos, además, son de mayo de este año, a la espera del impacto que pueda tener el cambio del cálculo de tarificación del mes de junio.

Un impacto que, previsiblemente, será importante. Las intensas campañas de comercialización telefónica y online, que directamente aluden a la angustia por la falta de control del precio de la materia prima eléctrica, se han trasladado ya al ámbito mediático. Empresas como Endesa y Naturgy están lanzando campañas de comunicación anunciando tarifas planas con precio estable con el objetivo de trasladar directamente a la opinión pública su estrategia de «estabilización de precios». Autoridades y reguladores siguen recordando que las tarifas planas de las eléctricas siguen siendo más caras que los recibos de un hogar medio en precio regulado.

La otra pata del ‘tarifazo’ energético: el precio de los carburantes sube un 30% en apenas un año

Por | Energía

La escalada de precios del mercado energético tiene una doble vertiente. La primera ocupa horas de radio y televisión, y ríos de tinta, y se refiere a la factura de la luz, cuyo precio se verá incrementado entre un 20 y un 30% atendiendo a los propios cálculos que hace el Gobierno y a las propias quejas de los consumidores en las sedes de ADICAE. La otra pata del ‘tarifazo’, sin embargo, se menciona menos. Depende del barril del petróleo, al menos en teoría. Y supone un sobrecoste similar, según detecta el Ministerio de Transición Ecológica: los carburantes han disparado su coste en apenas un año, de tal manera que el precio del litro también ha aumentado un 30% desde el mes de noviembre de 2020.

Entonces, el litro de gasolina sin plomo estaba, de media en España, en los 1,151 euros, mientras que ahora roza el euro y medio. Por su parte, hace un año el litro de diésel superaba el euro por apenas dos céntimos; hoy está muy por encima de los 1,3 euros. Se trata de cifras récord, un precio que implica gastar entre 15 y 30 euros más cada vez que se desea repostar un depósito de carburante. Este incremento desorbitado de los precios de los carburantes, que también se justifica en el «contexto internacional» supone una merma agravada sobre la economía de los consumidores que ya soportan los abusivos incrementos fruto del oligopolio eléctrico.

El precio del carburante también estará en la jornada que ADICAE organiza este jueves 14 de octubre, a las 18 horas, en sesión semipresencial con retransmisión en todas las sedes de la asociación. En la jornada participarán el profesor universitario, experto en mercado eléctrico, José María Yusta, y el consultor energético Francisco Valverde, que debatirán sobre la configuración actual de precios en el mercado eléctrico. Y el director general de la empresa Syder Comercializadora Verde, Alberto París, expondrá la situación en la que quedan las pequeñas empresas eléctricas de cariz sostenible.

El objetivo, ver qué pasa con la configuración de los precios del gas, el petróleo, el peso de las energías renovables, y el papel que deben jugar los consumidores. La jornada analizará los aspectos más relevantes para los consumidores respecto al actual sistema de fijación de precios, pondrá en valor la acción de las pequeñas comercializadoras eléctricas, y servirá para recordar la postura de la asociación en un momento en el que, además, el Ministerio de Transición Ecológica ha implementado una hoja de ruta de colaboración con las asociaciones de consumidores. ADICAE insiste en tres reivindicaciones clave para paliar la situación: Pobreza energética cero, precio de la electricidad razonable y justo, y una política de ahorro energético «en función de lo que cada uno quiera y pueda», en palabras del presidente de ADICAE, Manuel Pardos.

ADICAE ha defendido ante la ministra Teresa Ribera la pertinencia del actual modelo del precio regulado (PVPC), y en ese sentido irán las repuestas de la asociación ante la consulta planteada por el Ministerio sobre su posible modificación, consulta que se cierra el próximo 22 de octubre. Manuel Pardos valora positivamente la actitud de la ministra Ribera, plenamente abierta a las aportaciones de las asociaciones, y considera que este protocolo de colaboración va a suponer «un antes y un después para los consumidores». La asociación defenderá únicamente modificaciones del precio regulado que impliquen «un modelo mejorado y estable para los consumidores», y recuerda que, al final, la solución a este carrusel de los precios eléctricos que tanto preocupa a la ciudadanía debe provenir de una acción coordinada a nivel europeo, entre todos los gobiernos de la UE.