El cambio demográfico iniciado en los años 60 se aceleró hace ya más de dos décadas. Desde entonces, la natalidad se ha reducido hasta mínimos mundiales y sólo en los últimos años se ha revertido la tendencia por la inmigración. A la vez, la esperanza de vida ha aumentado hasta más de 80 años, una de las mayores del mundo. Las personas mayores de 65 años suponían el 17% de la población en 2005. Se espera que para 2020 sean el 20% y el 35,7% en 2050. Este aumento de la tercera edad hará de España el tercer país más envejecido del mundo, sólo por detrás de Corea y Japón. El cambio en la pirámide de población ha generado y genera muchos retos en la economía y sociedad españolas. Uno de ellos, quizá el más importante, se centra en atender las nuevas necesidades surgidas en la tercera edad. Necesidades enfocadas principalmente al cuidado y ayuda de las personas mayores en los estratos más avanzados de edad.
La Ley de Dependencia, elaborada por el anterior ejecutivo, fue el proyecto estrella de la octava legislatura. Supone el primer paso para la elaboración de un sistema público de dependencia. La dependencia no sólo se centra en la tercera edad, aunque ese es su gran objetivo. Por dependientes se entienden todas las personas que no se valen por sí mismas en mayor o menor medida para realizar los quehaceres diarios. Más del 25% de los dependientes tienen entre 65 y 79 años, mientras que más de la mitad tienen más de 80. Así pues, la Ley de Dependencia está centrada en la tercera edad, pero no es exclusiva, pues a todas las edades hay personas que necesitan cuidados especiales (por ejemplo, el 5% de los dependientes tienen entre 31 y 45 años).

 Seguros para la dependencia 

Tan pronto como entró en vigor la Ley de Dependencia algunas compañías de seguros comenzaron a comercializar, de forma paralela, productos creados para cubrir las contingencias derivadas del estado de dependencia. Algunas entidades financieras, cajas de ahorros todas ellas, hicieron lo propio, comercializando un producto con el cual no eran sino intermediarias entre la compañía de seguros y el interesado. Caser, Mapfre y CNP Vida fueron las primeras entidades de seguro en crearlos. Le siguieron en la venta de este producto Caja Canarias, Caixa Manlleu y Caja Madrid.

 Condiciones habituales 

La tipología del seguro es muy similar en todos los casos. Se basa en pagar una prima anual (dividida en meses, trimestres o semestres) durante toda la vida del asegurado. En caso de que el asegurado entre en situación de dependencia se evalúa el grado de dependencia. Si existe “gran dependencia” recibirá una renta mensual por valor del 100% de la renta contratada. Si, por contra, entra en “dependencia severa” recibirá una renta mensual del 50% del valor inicial contratado. La renta vitalicia que se percibe la elige el cliente de entre los tramos ofrecidos. El mínimo que se puede contratar es 150€ y el máximo 2.500€. La prima que hay que pagar depende directamente de la renta vitalicia contratada y también de la edad, sexo y estado físico del contratante. Además, el asegurado recibe, al entrar en estado de dependencia, un cobro único de X veces la renta vitalicia mensual contratada a modo de ayuda para el inicio de la situación de dependiente (por ejemplo para llevar un tratamiento médico o para acondicionar el hogar a la movilidad del asegurado). Caja Canarias y Caixa Manlleu ofrecen un pago de cinco veces la renta mientras que Caja Madrid da seis mensualidades.

Algunos seguros dan la posibilidad de actualizar la renta y las primas un 2-3% anual para que la renta percibida en el futuro no pierda poder adquisitivo. Si no existe esta posibilidad, el aumento del coste de la vida no se verá reflejado en la pensión obtenida en caso de dependencia. De este modo, la cantidad percibida si bien puede ser atractiva o suficiente en el día de hoy, resultaría con toda seguridad claramente escasa en el futuro, cuando hayan pasado 10 ó 20 años y los precios hayan aumentado considerablemente. El seguro de dependencia sin actualización de la renta no cubre las necesidades del asegurado en tanto proporciona una renta futura pensada por la entidad bajo la perspectiva presente, sin preocuparse por lo que necesita el asegurado. Para la entidad aseguradora es una forma de ahorrar, puesto que 600€ de renta mensual hoy puede parecer bastante, pero probablemente no signifique mucho dentro de 15 años.

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