La Comisión Nacional de la Competencia, organismo público encargado de velar por la libre competencia en los mercados, ha impuesto la mayor multa de su historia a media docena de empresas aseguradoras y reaseguradoras por infringir la competencia en el mercado del seguro decenal. En total, más de 120 millones de euros deberán afrontar entre las seis empresas, acusadas de pactar el precio del seguro decenal de edificios. Actuando como un cártel las aseguradoras se repartían la cuota de mercado e instaban al resto de empresas a atenerse al precio mínimo marcado por ellas bajo amenazas coactivas consistentes en la llamada retorsión: si una aseguradora no entraba en el juego del cártel y bajaba los precios, éstos respondían bajando el precio aún más entrando en un juego competitivo en el que el cártel, formado por las empresas más grandes y poderosas, siempre ganaba. La aseguradora “rebelde” reculaba y terminaba aceptando las condiciones del cártel.

 Un cambio de Ley indujo al quebranto de la competencia  

El seguro decenal fue de obligada contratación desde 2002, cuando la Ley de Ordenación de Edificación lo impuso a los promotores. El objetivo del seguro es cubrir los desperfectos causados en los diez primeros años de los edificios dedicados a vivienda. Debido al auge del mercado inmobiliario y a la obligatoriedad en la contratación, la demanda de este seguro fue muy elevada. Por ello, las dos aseguradoras más importantes del seguro decenal (Asefa y Mapfre empresas) y las tres reaseguradoras (Scor, Suiza y Münchener) se reunieron, “intercambiaron información” y acordaron un precio mínimo en el seguro con el cual homogeneizaban las primas y, de facto, eliminaban la competencia. Caser se incorporó al cártel en 2006 y éste estuvo operativo hasta 2007. En los cinco años que funcionó el pastel del seguro decenal ascendió a casi 1.800 millones de euros. Es seguro que los precios habrían sido inferiores de haber existido la adecuada competencia; el consumidor salió perdiendo cientos de millones de euros por culpa del pacto. Por esa razón la CNC impuso una multa histórica y ejemplar que se mueve entre los 14 millones a Caser y los casi 28 millones a Asefa. Las indagaciones de la Comisión Nacional de la Competencia han llevado a una conclusión que el ciudadano desde hace años barrunta: la competencia entres entidades financieras y de seguros es un tema opaco y dudoso; ¿Cuántos pactos tácitos existen para fijar precios? De momento, la CNC ha “cazado” a las aseguradoras en ese seguro concreto. El único perjudicado, como siempre, el consumidor que está indefenso ante estos atropellos.

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