Mientras que en EE.UU. los principales bancos, como Bank of America, JP Morgan Chase o Wells Fargo se han visto obligados a retractarse de su decisión de cobrar más a los consumidores por usar las tarjetas en los comercios, en España, la normativa de Transparencia que está en fase de preparación amenaza con dejar, más que nunca, al criterio de los bancos qué comisiones aplicar, cuándo hacerlo o por qué cantidad. Además elimina el registro previo que debía hacer la banca de estos gastos ante el Banco de España.

 

Otra prueba de que la banca española está instalada en una lógica interna que atiende más a sus intereses que a los de los consumidores es que ahora pone más dificultades para dar créditos. Según los últimos datos del Banco de España, dados a conocer en su Encuesta sobre préstamos bancarios correspondiente al tercer trimestre del año, las condiciones de los nuevos préstamos se habrían vuelto, en general, más onerosas para los prestatarios -los que contraen la deuda-. Ese endurecimiento en las condiciones de los créditos ha tenido como consecuencia el “aumento en los márgenes y en los gastos”.

No cabe duda de que las nuevas condiciones que han impuesto las autoridades de la zona euro para la banca, por las que necesitará retener más capital para garantizar su solvencia, tendrán como consecuencia que el flujo del crédito no mejore de aquí a final de año. Sin embargo, los principales bancos españoles se han apresurado a decir que no van a reducir los dividendos que pagan a los accionistas, aunque esa afirmación tiene un cierto truco ya que se plantean pagar con nuevas acciones, lo que perjudica a los pequeños ahorradores y beneficia a los grandes accionistas de los consejos de administración.

 Productos tóxicos para los consumidores 

Ante esas mayores necesidades de retener capital la banca española, que tiene dificultades para captar fondos en los mercados financieros, ha girado su mirada hacia los pequeños ahorradores y depositantes españoles a los que ha empezado a ofrecer productos de inversión mucho más arriesgados para los ahorradores. Productos, en definitiva, tóxicos para sus ahorros.

En esa línea hay que interpretar las emisiones de pagarés y de participaciones preferentes que vienen realizando bancos y cajas en los últimos meses. Los pagarés tienen menor coste para ellos porque están exentos de aportar dinero al Fondo de Garantía de Depósitos, lo que los hace mucho más arriesgados. El caso de las participaciones preferentes es un poco diferente, pero estos productos cuentan con un problema de liquidez respecto, por ejemplo a las acciones ya que sólo cotizan en mercados muy especializados, como el AIAF, y que tienen un flujo de cotización más reducido.

 ¿Sufre un abuso financiero? ¡Denúncielo! 

En definitiva, en tiempos de crisis económica y al no prestarse dinero entre sí con tanta facilidad, la Banca opta más que nunca por ofrecer a los consumidores productos tóxicos envueltos en un agradable papel de caramelo con forma de productos de ahorro ‘normales’, fácilmente reembolsables y seguros para su economía. Nada más lejos de la realidad. Ante la inacción del Banco de España y del Ministerio de Economía y Hacienda frente a estas actitudes de la Banca, sólo la fuerza de los consumidores unidos puede hacer frente a los continuos abusos de las entidades financieras. ADICAE continúa, al menos hasta final de año, con su campaña de revisión de contratos de productos de ahorro en busca de cláusulas y condiciones abusivas. Ante cualquier duda, ¡actúe!.

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