El Banco de España ha dado por finalizado el proceso de recapitalización del sistema financiero español previsto en el Real Decreto-I 2/2011, con unos resultados dantescos para el consumidor: en los últimos seis meses el FROB ha tenido que inyectar 7.551 millones de euros y se han convertido en bancos la práctica totalidad de las cajas de ahorros (hasta un 98’3% de los activos del sector). A estas cifra hay que sumarle los 13.964 millones de euros que ya gastó el FROB en la reordenación de las cajas de ahorros españolas, que se desarrolló durante buena parte de 2010.

En términos generales esta última parte del proceso ha finalizado con una inyección de capital de 13.389 millones de euros –los 7.551 procedentes del FROB y otros 5.838 de inversores privados-. Desde 2008 el FROB ha destinado más de 21.500 millones de euros a la reestructuración del sistema bancario en nuestro país. Una cifra escandalosa que no debe pasar inadvertida.

De las 13 entidades que, desde marzo, necesitaban una ampliación de capital, cuatro bancos han recapitalizado sus matrices, dos han preferido salir a Bolsa haciendo pagar a los consumidores por salvar su propio dinero –Bankia y Banca Cívica-, dos han optado por la captación de inversores privados –BMN y Liverbank-, tres han sido recapitalizadas por el FROB –Novacaixagalicia, Catalunya Caixa y Unnim- y otra ha cubierto sus necesidades de capital mediante una fusión (Caja EspañaDuero). Además, la CAM está intervenida por el Banco de España, tras haber sido sustituidos sus administradores y recapitalizada por el FROB.

 Las cajas de ahorros, en peligro de extinción 

La mayor parte de las cajas de ahorros han traspasado su actividad financiera a un banco, incluso muchas de las que no estaban obligadas a hacerlo. De esta manera La Caixa, Ibercaja, Bankia, Banca Cívica, Grupo BMN, Liberbank, Unicaja, Caja España-Duero, Novacaixagalicia, Catalunyacaixa, Unnim, CAM, BBK, Kutxa y Caja Vital ya operan como bancos, mientras se espera a Caja 3 –SIP de Caja Inmaculada, Caja Círculo y Caja de Badajoz-, que ya está constituida como banco pero está pendiente de la aprobación de la segregación de su negocio bancario.

El FROB ha entrado, además, en el capital de Novacaigalicia (93%), CatalunyaCaixa (90%) y Unnim (100%). Capítulo aparte merece el proceso de adjudicación por el que está atravesando la CAM, intervenida por el Banco de España y que aun así se ve envuelta en diversos escándalos, como el de las indemnizaciones pactadas por sus directivos.

De las 45 cajas de ahorros existentes antes de la reestructuración del sistema financiero, actualmente sólo quedan 15. Además las entidades fusionadas han reducido sus plantillas en un 16’9% de media, mientras que su red de oficinas ha mermado en un 17’2%. Una reducción de gastos que, sin embargo, no ha repercutido positivamente en los consumidores. Al contrario, las cajas de ahorros avanzan hacia un modelo cada vez más caro y elitista, con el desproporcionado aumento de las comisiones bancarias de hasta un 60% desde 2007.

Es absolutamente inadmisible que la ciudadanía continúe pagando por los desmanes de la Banca, una de las principales causantes de la crisis. El Banco de España, supuesto supervisor del sistema bancario español, debería determinar responsabilidades para los directivos que han llevado a estas cajas de ahorros a tan delicada situación económica. La ciudadanía no quiere, ni debe, seguir pagando los desmanes de la Banca.

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