Si bien sigue predominando mayoritariamente la compra como medio de acceso a la vivienda, en apenas unos años el porcentaje de consumidores que viven de alquiler ha crecido notablemente. Así, según un informe de Eurostat, con datos correspondientes a 2014, el 21,2% de la población española habita una casa de alquiler, frente al 19,4% de 2007, o el más pronunciado 10% que rondaban en el año 2001.

 En los países más desarrollados prima el alquiler 

Sin embargo, según el último informe de Eurostat, España sigue muy por encima de la media de la Unión Europea en cuanto a propiedad, ya que el conjunto de países europeos se sitúa en el 70,1%. Los porcentajes más elevados de propietarios de vivienda se encuentran en Rumanía (96,1%), Eslovaquia (90,3%), Lituania (89,9%), Croacia (89,7%) y Hungría (89,1%). Por el contrario, los países con menos tasa de personas que habitan en inmuebles de su propiedad son Alemania (52,5%), Austria (57,2%), Dinamarca (63,3%), Reino Unido (64,8%), y Francia (65,1%). Así, la tendencia parece clara: en las economías más desarrolladas el alquiler tiene un mayor peso.

 Intereses por la vivienda en propiedad 

Sigue pesando en España la “cultura de la propiedad”, una forma de entender el acceso a la vivienda que la crisis ha alterado. Una tendencia histórica que ha tenido en la connivencia entre empresas constructoras y entidades financiadoras uno de sus principales puntales, ayudados por políticas públicas y legislaciones que han favorecido siempre la propiedad, convirtiéndola en un mal llamado “bien de inversión” y obviando cualquier otro tipo de fórmulas que, sin embargo, en otros países de Europa sí que se han dado modificado los porcentajes a favor del alquiler.

Las penosas condiciones económicas de las familias, así como los abusos en materia hipotecaria de la última década, han hecho que muchos consumidores no hayan podido afrontar una hipoteca. Dada la situación económica desfavorable actual, muchas familias optan por el alquiler. El mercado no ha tardado en reaccionar.

En el primer trimestre del año, el precio de la vivienda arrendada se ha incrementado un 2%, un crecimiento más acentuado si se tiene en cuenta la tasa interanual que experimenta

un alza del 6% en marzo. Sin embargo, no hay que perder de vista que la prioridad de la banca y las políticas de vivienda siguen apostando por hipotecar a los consumidores. Las entidades financieras poseen todavía un stock enorme de vivienda en sus balances, valoradas a precios de la burbuja y desean darle salida. Aunque los precios han bajado en torno a un 30% no se ha completado todavía un ajuste a la baja. La banca está esperando para volver a la carga y colocar sus pisos.

Poco a poco el mercado hipotecario se va moviendo. Aunque en la actualidad se cancelan más hipotecas que se conceden, en septiembre se contrataron 23.828 préstamos para la compra de vivienda en España, lo que supone un aumento del 20,2% con respecto al mismo mes del año anterior, según el INE. No es de extrañar, mientras no haya una decidida apuesta por un cambio de modelo que no aboque exclusivamente a la compra.

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