Una hipoteca multidivisa es aquella en la que se acuerda su pago en una o varias monedas extranjeras, distintas al euro. Su principal característica es que está referenciada a un tipo de interés vinculado al país de la moneda en cuestión y que se paga en la divisa de ese Estado.
Esta modalidad de hipoteca entraña altos riesgos de los que el consumidor no suele estar convenientemente informado. A pesar de esto, bancos y cajas de ahorro han intentado colocar este producto de endeudamiento vendiéndolo como si fuera una oportunidad que no hay que dejar escapar.
Hace un año, el yen japonés o el franco suizo (monedas más habituales en la contratación de estas hipotecas) estaban muy depreciadas y las tipos de interés de sus economías se mantenían bajos; constituirse una hipoteca en estas divisas era una tentación que nos ofrecían en la que muchos cayeron sin saber realmente los peligros que asumían.
Así, por ejemplo, el yen cotizaba a 156 unidades por euro y actualmente se ha apreciado hasta alcanzar las 134 unidades. Esto significa que antes con un euro podíamos amortizar bastante más cantidad de deuda; pero las cosas se han puesto feas para quienes no hayan sido suficientemente previsores y ahora deben pagar más dinero por no anticipar esta subida.

 Conozca los riesgos 

No se fíe de los productos financieros complejos que ofrecen las entidades financieras sin antes consultar con una asociación de consumidores como ADICAE para asesorarse 

Normalmente, además de las habituales comisiones abusivas que pagan los hipotecarios por apertura, cancelación, etc. se unirán las tasas por cambio de divisa. Esto es, que si tengo contratada la hipoteca en dólares, y al ver que éste se aprecia quiero cambiar a otra divisa más barata, voy a tener que pagar un porcentaje considerable (en torno al 0,2% y siendo el mínimo a veces de hasta 15 euros).
Esto obliga a tener un profundo conocimiento del mercado, y seguir muy de cerca tanto la trayectoria de la divisa en cuestión como la previsión a corto plazo de su precio para poder detectar oportunidades de mejora o, en el peor de los casos, de minimización de pérdidas.
Desde ADICAE recomendamos que se informe bien antes de contratar esta modalidad de hipoteca. No se fíe de los productos financieros complejos que ofrecen las entidades financieras sin antes consultar con una asociación de consumidores como ADICAE para asesorarse.

 No es la opción apropiada para todo el mundo 

El asumir estos riesgos hace que el destinatario de este tipo de hipotecas sea un cliente experimentado en materia financiera, y que esté al tanto de los mercados contínuamente para que no le perjudiquen los cambios tanto económicos como financieros que se puedan producir.

¿Merece la pena correr riesgos?

– El de tipo de interés siempre va a estar ahí, independientemente de la atención que prestemos al mercado de divisas o nuestra experiencia.

– La financiación no supera el 70-80% del valor de tasación de la vivienda.

– Las comisiones y tasas son incluso superiores a las de la hipoteca tradicional, elevando su coste todavía más.

– Los plazos de amortización ideales son poco realistas para hipotecas contratadas en los últimos 10 años por el desorbitado precio de la vivienda.

– Los plazos de revision suelen ser mensuales o trimestrales: puede que cuando queramos cambiar de moneda, ésta ya haya subido y la deuda haya aumentado sin que podamos hacer nada.

Los clientes que tengan contratada su hipoteca con esta modalidad, concretamente en monedas como el yen o el franco suizo, están sufriendo las consecuencias: no van a poder beneficiarse de la importante bajada del euribor y su deuda pendiente ha aumentando debido a la apreciación de estas monedas.
La única solución para no salir mal parado en esta situación es, o bien salir lo antes posible de este préstamo en divisas aun perdiendo dinero, o esperar a que la divisa en cuestión se deprecie para entonces cambiar la hipoteca a euros.

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