La burbuja inmobiliaria contó con un partícipe adicional, hasta ahora desconocido porque no había sufrido ningún tipo de consecuencia. También las entidades de seguros invirtieron más de lo recomendable en estos sobrevalorados activos y ahora se encuentran en problemas. Es el caso de Agrupació Mutua, una importante aseguradora catalana, que ha sido intervenida por la Dirección General de Seguros. Anteriormente otras entidades han sido intervenidas por la DGS (como Cahispa o Agrupación Mutual Aseguradora) aunque la razón no era tan claramente relacionada con la caída del negocio inmobiliario.

No sólo los bancos y cajas de ahorro se encuentran en una situación peliaguda por su alta exposición al ladrillo (sobre todo las cajas). Un nuevo tipo de “víctima” del desplome inmobiliario aparece en escena: la empresa de seguros. Y es que, las entidades de seguro invirtieron alegremente en el mercado inmobiliario para obtener los “jugosos” beneficios derivados de la compra-venta de inmuebles. Pero esos beneficios se basaban en políticas insostenibles y los problemas llegaron definitivamente con el derrumbe inmobiliario. La primera en reconocer las dificultades y en ser intervenida por la DGS ha sido Agrupació Mutua. Por el momento, desde la DGS se asegura que “no hay problemas para la continuidad de la entidad” y que “la medida se tomó porque la mutua cargaba con un peso inmobiliario fuera de los límites adecuados”. Lo cierto es que los más de 400.000 mutualistas no estarán tan tranquilos, y más sabiendo que el desfase patrimonial se acerca a los 60 millones de euros.

 ”Diversificación” de actividades 

Durante los últimos años y en especial desde los años 90 las compañías de seguros más grandes han creado grupos corporativos. El objetivo de los grupos es expandir su actividad a actividades afines a la aseguración. Sin embargo, y como se verá más adelante, muchos de estos adentramientos en mercados que no le son propios a las aseguradoras tienen un marcado componente financiero, con el objeto de obtener beneficios o acceder al crédito de manera más fácil. Es por ello que las aseguradoras poseen o controlan empresas de sectores tan diversos como la banca o la inmobiliaria.
A continuación, varios ejemplos de cómo las entidades aseguradoras expanden su actividad invirtiendo en empresas que, a priori, no tienen que ver con la actividad principal del seguro

Las entidades de seguros han ido conformando grupos para entrar en otros mercados. En un principio, algunos mercados son propicios para que las empresas aseguradoras se instalen. Es razonable que una empresa de seguros que vende pólizas de decesos se integre verticalmente y pase a prestar servicios funerarios si con ello puede abaratar costes aprovechando las llamadas economías de escala (siempre teniendo en cuenta que la aseguración es la actividad principal que no puede ser de ninguna manera descuidada).[entresacado]En algún momento se deben reconocer las pérdidas asociadas a la depreciación masiva de los bienes inmuebles y será entonces cuando realmente se pueda medir el verdadero alcance del problema de las aseguradoras con el ladrillo[/entresacado] Sin embargo, en absoluto es razonable que las aseguradoras se lancen al negocio del ladrillo mediante sociedades promotoras o inmobiliarias o que compren bancos. Esto es lo que ha llevado a Agrupació Mutua a una situación de pérdidas económicas y descuadre patrimonial: demasiados créditos concedidos por la aseguradora, deuda insostenible y poco éxito de su inmobiliaria ante el frenazo del sector y una actividad primaria, los seguros, que no ha podido compensar la penosa política de inversión de la aseguradora.

 Las aseguradoras también van a los mercados financieros 

Aunque los balances de la mayoría de aseguradoras atestiguan una política de inversiones prudente en general con un gran peso de las inversiones en renta fija, hay sociedades filiales y del grupo creadas ex profeso para obtener réditos económicos en otro tipo de mercados, mucho más volátiles y arriesgados. El capital de estas empresas suele ser 100% capital de la empresa matriz o bien es una sociedad absorbida o comprada por la aseguradora. [entresacado]No se puede exponer la consistencia y fiabilidad de una entidad de seguros al dictado de la Bolsa o del mercado de futuros en los que prima la opacidad, la escasa liquidez y la elevada volatilidad[/entresacado] Las actividades se mueven desde la comercialización de fondos de inversión de todo tipo hasta la existencia de sociedades de valores, cuyo objetivo es la captación de recursos de los clientes para maximizarlos en los mercados financieros a cambio de una comisión para la entidad intermediaria. Así pues, parte de la actividad de las empresas de seguros tiene un componente especulador que responde a meras expectativas y tiene un evidente riesgo sobre todo teniendo en cuenta la situación actual de los mercados. Las pérdidas patrimoniales de estas empresas filiales podrían llegar a trastocar el funcionamiento de la matriz aseguradora, con la consiguiente incertidumbre para los usuarios de los seguros, que serían víctimas de una gestión imprudente de su empresa aseguradora.

  El boom inmobiliario afecta a las aseguradoras  

La mayoría de las entidades estudiadas han expuesto en mayor o menor medida su actividad al negocio del ladrillo. También para el sector de los seguros la anterior época de boom inmobiliario trajo importantes beneficios que ahora se tornan en pérdidas. Al igual que en el caso de la banca, las aseguradoras no están haciendo aflorar los efectos de las pérdidas inmobiliarias en su balance. Por tanto y en apariencia gozan de buena salud financiera, pero en realidad los balances están contaminados. En algún momento se deben reconocer las pérdidas asociadas a la depreciación masiva de los bienes inmuebles y será entonces cuando realmente se pueda medir el verdadero alcance del problema.

 Se necesita prudencia 

El negocio inmobiliario y el basado en la compraventa de valores, títulos y otros instrumentos financieros arriesgados deberían ser actividades vetadas o, cuanto menos, muy limitadas para las empresas aseguradoras. No se puede exponer la consistencia y fiabilidad de una entidad de seguros al dictado de la Bolsa o del mercado de futuros en los que prima la opacidad, la escasa liquidez y la elevada volatilidad. Millones de ciudadanos pagan importantes primas para conseguir coberturas en caso de accidentes u otro tipo de problemas; es exigible, por tanto, que las compañías de seguros actúen con racionalidad y siempre teniendo en cuenta que el primer objetivo es la obligación de prestar al cliente el mejor servicio posible. La política de inversiones de las aseguradoras debiera ser conservadora y su objetivo debería ser el fortalecimiento de la estructura patrimonial. La consecución de un “beneficio elevado” a toda costa habría de estar en un segundo plano porque la búsqueda de ese beneficio con operaciones arriesgadas puede suponer un problema muy importante para los clientes.

 Radiografía del balance 

Puede resultar interesante observar cómo es la situación patrimonial de las empresas aseguradoras para comprobar si es verdad que se han expuesto en exceso al ladrillo y a otros mercados inestables, como el de valores. Para ello, se ha estudiado el balance de cinco de las mayores entidades de seguros, a saber: Mapfre, Catalana Occidente, Mutua Madrileña, Fiatc y Agrupació Mutua. La conclusión es que, de media, el balance (a 31 de diciembre de 2007, al no haber publicaciones accesibles más recientes) es el siguiente

Del estudio de las cifras se puede destacar lo siguiente:
I) La mayor parte del activo lo compone la inversión, es decir, activos cuya existencia es motivada por la perspectiva de obtener un rédito a medio y largo plazo. Destacan Mutua Madrileña y Agrupació Mutua, cuyo activo casi en la totalidad (95% aproximadamente) sirve a ese fin.
II) Las inversiones materiales, o sea, las inmobiliarias, son parte destacable de la inversión y del balance. Mapfre con un 20% del balance dedicado al ladrillo y Mutua Madrileña con el 18% se colocan en cabeza.
III) Las inversiones en el Grupo (las empresas dependientes de la matriz aseguradora) tienen un peso muy similar, destacando MM y Agrupació Mutua que se acercan al 20%. Los Grupos de las aseguradoras, como se ha dicho antes, operan en muy variados mercados y en ocasiones con actividades de riesgo. Una elevada inversión en el Grupo podría dañar la estructura patrimonial en el caso de que el negocio se hunda. Es el caso de AM, intervenida por las enormes pérdidas de su inmobiliaria.
IV) Las inversiones financieras acaparan la mayoría del balance de las entidades. La renta fija es el valor estrella por su seguridad, pero las inversiones en capital, valores indexados y fondos de inversión (todas ellas propensas al riesgo) suman más de un 16%. Mutua Madrileña se aleja del comportamiento habitual e incurre en mayores riesgos: sólo tiene un 5% del activo invertido en renta fija, mientras que dedica un 29% a inversiones en capital y un 20% a fondos de inversión. El desequilibrio en las inversiones de dicha entidad es más que evidente.
V) El inmovilizado material (terrenos y edificios propios de la entidades entre los que se incluyen las oficinas y sedes) apenas suponen el 1% del total. Resulta sorprendente que la inversión en inmuebles para obtener plusvalías sea 12 veces superior que la inversión en inmuebles cuyo objetivo es llevar a cabo la actividad.

A la vista de los números, es evidente que las grandes empresas aseguradoras han cometido excesos en la política de inversiones en los últimos años de bonanza económica con el claro objetivo de aumentar los beneficios en un entorno empresarial más que favorable. Las consecuencias de las crisis están empezando a mermar los modelos insostenibles de gestión de dichas entidades, enfocados a la inversión en inmuebles y en activos financieros arriesgados. El consumidor merece claridad, transparencia y diligencia en la actuación empresarial de su aseguradora. ¿Habrá que esperar a que caigan más piezas para que se tome conciencia?

 Controles de solvencia de las entidades de seguro 

El desarrollo de las normativas relacionadas con el sector de la aseguración ha implicado un amplio conjunto de leyes que se han modificado, reforzado y adaptado a la normativa europea con el paso del tiempo. Es de especial importancia el control de la solvencia de cada empresa aseguradora. Una solvencia adecuada garantiza el cumplimiento presente y futuro de las obligaciones de la aseguradora, en especial las obligaciones contractuales que signifiquen un pago a sus clientes. [entresacado]Adicae le invita a que consulte los informes de solvencia y rentabilidad de su aseguradora y si lo necesita puede orientarse en cualquiera de nuestras sedes. Cualquier medida es adecuada en un asunto tan serio para el consumidor como es la contraprestación de los seguros suscritos[/entresacado] Cuando un cliente contrata un seguro de vida y paga sus primas anuales está dando unos recursos a la aseguradora. La solvencia mide la capacidad de la aseguradora para, a partir de los recursos que recibe y del uso que les da, ser capaz de cumplir con las obligaciones derivadas. Una adecuada solvencia implica tener capacidad de dar la contraprestación en el momento en que se produzca la contingencia.

i) Reservas → Son beneficios no distribuidos que sirven para aumentar los fondos propios. Se usan para compensar pérdidas, acometer inversiones o para afrontar gastos extraordinarios.
ii) Provisiones → Reflejan el importe de las obligaciones contraídas incluyendo los gastos derivados de la aplicación de los contratos y las posibles contingencias derivadas de un aumento aleatorio de la siniestralidad. Hay distintos tipos de provisiones, dependiendo del tipo de seguro:
a) seguros de vida. Llevan asociada la provisión matemática. Surge como diferencia entre la prima pagada por el asegurado y la prima que debería pagar teniendo en cuenta su edad.
b) seguros de no vida. Son las demás e incluye cuatro principales: para primas no consumidas, riesgos en curso, prestaciones y estabilización.
Las provisiones, como es lógico, acaparan la mayor parte del pasivo de las aseguradoras (66%).
iii) Margen de solvencia → Es el patrimonio propio no comprometido que sirve para hacer frente a incrementos imprevistos o extraordinarios de la siniestralidad. Por patrimonio propio no comprometido se entiende todo aquello que pueda ser disponible en el acto para poder afrontar los pagos: reservas, inmuebles etc. Su cálculo es complicado y la Ley impone un mínimo para cada entidad atendiendo a su tipo de negocio, la cantidad de primas y los siniestros en los últimos años.

Todos los puntos anteriores actúan en una misma dirección: dotar a la entidad aseguradora de una capacidad de pago adecuada que permita cumplir los compromisos adquiridos con las máximas garantías posibles.

  ¿Qué hace la DGS?  

La Dirección General de Seguros es un órgano administrativo que depende de la Secretaría de Estado de Economía conforme al Real Decreto 1127/2008. Sus funciones más importantes son:
→ Control. La DGS controla el acceso de las empresas al mercado de la aseguración así como la actividad de las existentes, asegurándose que se cumple la Ley y las buenas prácticas empresariales. Además, controla los procesos de fusión y todas aquellas actuaciones que modifiquen la estructura sectorial y competencial.
→ Análisis. Como método para comprobar la solvencia de las entidades, la DGS analiza la documentación que las aseguradoras remiten con arreglo a la Ley.
→ Protección. Mediante su servicio de atención al cliente, se protege a los consumidores y beneficiarios de los seguros. Para ello la DGS atiende y resuelve las quejas y reclamaciones y se encarga de garantizar la transparencia en el mercado.

A la vista de los hechos, ¿se puede decir que la Dirección General de Seguros controle la actividad, analice el mercado y proteja al consumidor como es debido? ¿Por qué se ha tenido que esperar a que la situación de Agrupació Mutua fuera insostenible para actuar?
La respuesta, como tantas veces, se halla en un tema preocupante: los consumidores no están plenamente protegidos ni sus derechos garantizados del todo por los supervisores públicos. Adicae le invita a que consulte los informes de solvencia y rentabilidad de su aseguradora y si lo necesita puede orientarse en cualquiera de nuestras sedes. Cualquier medida es adecuada en un asunto tan serio para el consumidor como es la contraprestación de los seguros suscritos.

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