Para el grupo de seguros de ADICAE los “Smart contracts” simplificarían procesos, pero la regulación es escasa o inexistente creando un actual escenario de inseguridad para el consumidor.

El sistema de bloques o Blockchain, del que se sustenta la criptoactivos, sirve para registrar, conservar y proteger la información de cualquier operación digital. Es decir, funciona como una base de datos compartida y actualizada constantemente.

Gracias a esta tecnología se ha podido desarrollar los conocidos “Smarts Contracts” que han supuesto una revolución en el campo de los seguros.

Antes los contratos de seguros o pólizas debían ser rubricados presencialmente, en papel y almacenando una copia el cliente y otra para la compañía de seguros. Ahora las cosas han cambiado y los tres elementos clave que conformaba un texto de seguros: hecho asegurable, hecho asegurado y prima, se han unificado.

La cadena de bloques ha conseguido que estos tres elementos actúen automatizados, de forma segura, incidiendo directamente en los costos del aseguramiento. Logrando una forma más eficiente de cerrar un trato, o eso es lo que nos venden las aseguradoras.

En estos tipos de contratos ofrecen una serie de resultados que solo se ejecutan si se dan una serie de circunstancias que previamente han pactado clientes y aseguradoras. Las operaciones de mediación las realiza los llamados “oráculos”, que son programas que evalúan, organizan y tramitan la información en la red del “contrato inteligente”.

Hay que estar atentos y leer la letra pequeña de estos contratos porque no son tan maravillosos como aparentan. En el caso del hackeo de un contrato inteligente fallido o un mal funcionamiento de este tipo de acuerdos, ¿a quién se reclama?

Tampoco se cuenta con un cuerpo normativo estatal que ampare estos productos tan nuevos. Por lo que, se ha impulsado la llamada Lex Cryptographia, que vendría a ser un nuevo cuerpo normativo, supraestatal, para regir y operar con los contratos inteligentes autoejecutables y organizaciones autónomas descentralizadas.

El grupo de seguros de ADICAE afirma que, como idea, los “Smart contracts” simplificarían los muchos y tediosos procesos que llevan inherentes casi la totalidad de contratos de seguros en relación a la ejecución de los supuestos que contemplan las pólizas. Pero se está hablando de un sistema descentralizado, con una regulación escasa o inexistente y sometida a errores de los creadores, del sistema o a interferencias por parte de hackers.

Hay que tener en cuenta que no hay un regulador reconocido que ampare los derechos de los asegurados en la contratación y exija responsabilidades a las compañías por sus errores o por mala praxis.

Es probable que, en alguno de los supuestos descritos anteriormente, el consumidor afectado, a día de hoy, acabara angustiado para buscar a quién responsabilizar del daño sufrido o, lo que es peor, se viera a sí mismo con cara de tonto y con una mano delante y otra detrás.

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