Ésta no sería una noticia de especial relevancia si no fuera porque las inmobiliarias, con la participación de la Banca y la complacencia inmovilista del Banco de España y la CNMV, han sido los principales responsables de la burbuja inmobiliaria que padecen los consumidores a los que, durante años les han ‘colocado’ costosos préstamos hipotecarios para cubrir pisos y casas con tasaciones infladas.

Los responsables de Aguirre Newman han declarado públicamente que no tienen como objetivo prioritario entrar en el negocio de la tasación para particulares que quieran comprar o vender casas, e indican que se concentrarán en hacerlo para empresas del sector inmobiliario o para aseguradoras. En ese sentido, el director general de la nueva tasadora, Emilio Langle, ha reconocido en la prensa económica que han entrado en esa actividad para atender “al requerimiento que han hecho nuestros clientes”.

Pese a esas declaraciones, lo que no parece descabellado es pensar que las valoraciones que realice Aguirre Newman para “sus clientes” influirán directamente en el precio de las compraventas que se realicen en el sector y, por tanto, en el precio que paguen los consumidores, que son los destinatarios finales de las valoraciones y compradores de esos inmuebles.

 Apta para valorar activos hipotecarios 

En ese sentido, conviene llamar la atención sobre la definición que el Banco de España hace de las actividades que pueden desarrollar las tasadoras que cuentan con su homologación. “Están autorizadas para realizar valoraciones de bienes inmuebles para cierto tipo de entidades financieras, en particular las relacionadas con el mercado hipotecario”.

Por otra parte, los sectores bancario, asegurador y de fondos, se encuentran entre los principales inversores, directos e indirectos, en activos inmobiliarios en España, por lo que, resulta bastante razonable sostener que las tasaciones de Aguirre Newman pueden tener una influencia directa en la valoración del patrimonio inmobiliario y, consecuentemente, en sus cuentas de resultados.

Así, el Banco de España reconoce que las tasadoras tienen un papel relevante en el negocio financiero ya que “certifican el valor de los inmuebles para determinadas finalidades, como son la concesión de financiación con garantía hipotecaria o la valoración de inmuebles que forman parte del patrimonio de compañías de seguros o fondos de pensiones”.

El Banco de España tiene homologadas un total de 57 tasadoras, entre las que, al igual que Aguirre Newman, ya se encontraba una inmobiliaria: CB Richard Ellis. Una situación que recuerda peligrosamente a lo que sucedió con escándalos financieros como el de Arthur Andersen, Enron o, más recientemente, al de las agencias de calificación de deuda, como Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, que han demostrado como las empresas con distintas áreas de actividad involucradas en el mismo negocio acaban supeditando su ‘independencia’ a su cuenta de resultados.

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