
Los test de estrés realizados el pasado mes de julio fueron, simplemente, un lavado de cara de las entidades financieras en una situación de crisis económica global. Así se desprende de la decisión de la Unión Europea de repetir las pruebas de solvencia a la Banca a comienzos de 2011, en vistas de que dos bancos irlandeses aprobaron dichos informes. Entonces la Unión no detectó problemas en el sector financiero irlandés. Un error de bulto ahora descubierto y que obligará a la unión a imponer una “metodología mejorada” para corregir las pruebas efectuadas. Leer más










