
Las cajas de ahorro reparten sus beneficios en dos vertientes bien diferenciadas. Por un lado y por imperativo legal, al menos la mitad del beneficio ha de dedicarse a fondo de reservas para garantizar la solvencia y viabilidad futuras de la caja. Por otro lado, la obra social, que mide el grado de compromiso de la caja con la sociedad de la que bien se sirve para su negocio. Leer más









