El importe medio de las hipotecas en España sube un 12% en dos años; ¿burbuja o abuso?

Por | Vivienda

Estabilizado el mercado hipotecario en España entre las 300.000 y las 350.000 operaciones firmadas al año desde 2017, según el INE, la tendencia de ese 2021 apunta a un ligero crecimiento del sector, que en ningún caso se dirige a un recalentamiento que haga recordar los tiempos del boom inmobiliario de hace década y media. Salvo por un detalle, el importe de las hipotecas. En abril de este año superó los 139.000 por vez primera desde hacía mucho tiempo. En realidad, no se recuerdan importes semejantes desde el año 2008. ¿Burbuja o abuso? Lo cierto es que menos compradores se enfrentan de nuevo a mayores precios.

O, al menos, a un mercado hipotecario que se encarece. Entre 2012 y 2015, a la vuelta del crack financiero de 2008, el coste total de las hipotecas de media en España apenas pasaba de los 100.000 euros, fruto de un mercado marcado por las consecuencias de la crisis. La firma de hipotecas en aquellos años estaba en el entorno de las 250.000 cada ejercicio, y el stock existente aumentaba la oferta y bajaba los precios. Esa situación empezó a cambiar a partir de 2017.

Ese ejercicio fue el primero que rebasó las 300.000 operaciones firmadas, y el importe medio sobrepasó los 115.000 euros por vez primera desde 2011. Marcaría el inicio de la ‘recuperación’ del mercado inmobiliario… Fundamentalmente en los precios de los inmuebles y el coste de las hipotecas. No tanto en el acceso del crédito por parte de los consumidores, pues la formalización de préstamos no se ha acelerado al mismo ritmo que los precios. En el origen del asunto, el cambio en el perfil del préstamo hipotecario que se ha producido en el último año.

Frente a las hipotecas a tipo variable con menor importe, préstamos de mayor importe con un tipo fijo, cuota estable y constante que teóricamente previene sustos en el futuro pero que, en la práctica, no favorece a los consumidores pues el Euribor sigue en negativo y los expertos predicen que probablemente siga así durante unos cuantos años. El resto proviene de los requisitos de concesión de la banca, que favorecen a rentas más altas, lo que facilita la concesión de más capital.

Papel aparte juegan las refinanciaciones, las novaciones en las que se han convertido buena parte de las moratorias puestas en marcha por las administraciones públicas a consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia. Buena parte de estas novaciones han implicado un cambio en el tipo de interés, nuevo capital prestado y un aumento en el plazo de amortización a cambio de reducir las cuotas hipotecarias. La banca teme un aumento de la morosidad y lo traslada a los costes hipotecarios aunque los datos no respalden su temor.

Así las cosas, se le ha quedado a la banca un muy buen año para elevar su «solvencia y rentabilidad» a costa de los consumidores hipotecados. «En varios estados miembros de la UE, el rápido aumento de los precios de la vivienda y del crédito hipotecario puede agudizar las vulnerabilidades existentes asociadas al endeudamiento de los hogares y a la sobrevaloración de los precios de la vivienda», dice una nota de prensa de la Junta Europea de Riesgo Sistémico evaluando los riesgos de esta situación económica postpandemia. El Banco de España dice que nuestro país no es uno de esos. Más vale.

Rentabilidad o seguridad, la elección imposible para los consumidores

Por | Ahorro e inversión

Esta es la pregunta que posiblemente se hagan todos los consumidores antes de lanzarse al mundo de los productos de ahorro. No es una cuestión baladí, sobre todo, cuando lo que está en juego es el duro esfuerzo de aquellos hogares que consiguen ahorrar, que no es fácil, en este panorama de incertidumbre socioeconómica.

La tasa de ahorro bruto de las familias registró en 2020 un fuerte repunte. Una subida vinculada, en gran medida, a la caída del gasto como consecuencia de la dificultades para hacerlo en este contexto de pandemia y restricciones. Una tormenta perfecta para dar salida a nuestro dinero y de paso garantizarnos un plus de cara al futuro.

Las entidades bancarias han pasado y están pasando por un momento complicado. Bankia con las preferentes o Banco Popular con su resolución fraudulenta han llevado a la ruina a miles de consumidores, personas de a pie que confiaron en su banco para ver rentar sus ahorros. Consumidores a los que ADICAE defiende desde hace años ante estos abusos.

La constante salida a la luz pública de casos de fraude financiero hacia los pequeños ahorradores ha aumentado la desconfianza y recelo hacia las entidades. Todos esos casos han llevado a la banca a potenciar su mala imagen. Sin embargo, en un momento de transformación del modelo bancario, la seguridad de las inversiones se está convirtiendo en el mejor aliado para volver a captar la confianza de los clientes.

La idiosincrasia de ‘el dinero mejor debajo del colchón’ aún está vigente. Bajo esta premisa, nuestro efectivo no se va multiplicar y no aumentaría su rentabilidad, pero sin duda tenemos la seguridad de disponer de él en su totalidad. Así se comportan la mayoría de los consumidores que se atreven con los productos de ahorro. Prueba de ello, es el informe ‘Evolución de los flujos y de los balances financieros de los hogares y de las empresas no financieras en 2020’ publicado por el Banco de España.

En este estudio queda reflejado que en 2020 la inversión de nuestros ahorros en depósitos sigue siendo la opción favorita. Favorita, por la seguridad que reporta a los consumidores, que no es poco, teniendo en cuenta el historial de la banca. Son activos que suponen menos riesgo para el pequeño ahorrador, que en caso de quiebra del banco cuenta además con el fondo de garantías.

Menos rentabilidad que otros productos más arriesgados, por supuesto, pero queda patente que prima más la seguridad de tener tu dinero a buen recaudo. Si analizamos el recorrido de todos los productos de inversión de los últimos cinco años, los depósitos siempre han partido con ventaja. Han sabido ganarse el apoyo de los consumidores que los han ido eligiendo cada vez más en este último lustro, de manera que el peso del depósito en la cartera de ahorro de los consumidores ya se acerca al 40%.

Los depósitos han sido los favoritos en detrimento de otros activos de ahorro como las acciones y otras participaciones. Los fondos de inversión y los planes de pensiones también tienen su público pero entramos, sin duda, en un perfil de un ahorrador más especializado y consciente de los riesgos que asume en aras de mayor rentabilidad.

A la hora de elegir una opción u otra, también hay que tener en cuenta el nivel de conocimientos financieros que ostenta el ‘futurible’ ahorrador. La sociedad en términos generales va poco a podo aprendiendo de los errores del pasado y los relacionados con el sector bancario tienen una sombra muy alargada. Miles de ahorradores perjudicados por malas decisiones teledirigidas por la ‘buena fe de la banca’ y que ahora confían más en su primitivo instinto ahorrador que en la avaricia de conseguir más.

La recuperación de los consumidores en peligro

Por | Consumo

Lo que creíamos imposible se ha convertido en posible y real. Lo estamos viviendo… Una pandemia mundial que ha saltado de la ficción en la gran pantalla a la realidad de nuestras vidas y de la que nos va a costar salir más de lo previsto. Los expertos económicos y políticos confían en que saldremos y, además, más reforzados de esta crisis sociosanitaria, pero esto es algo que a día de hoy cuesta creer.

Tan solo hay que mirar los datos. En 2020, el gasto de los hogares europeos se desplomó más del 7% de media con respecto al 2019, según el Banco Central Europeo. Si nos centramos en España, es el país que muestra una caída mayor del gasto, esto es, del 10,9%. Los hogares españoles no han consumido al mismo ritmo que durante los años previos a la crisis sanitaria. De hecho, muchos no han consumido al mismo ritmo y otros tantos, simplemente, no han podido consumir.

Para la mayoría de los consumidores, la cesta de la compra ha pasado a contener solo productos básicos. Los hogares van a tener complicado recuperar el poder adquisitivo y los niveles de consumo de la era pre-covid. Y, sobre todo, se van a ver cada vez más obligados a gastar más en suministros básicos cuyo precio no para de subir; recortamos en la cesta de la compra para poder pagar recibos de luz, agua, etc.

A esto se añaden las subidas de la energía y de los combustibles, ambos elementos fundamentales en la vida cotidiana de los consumidores. Cuando estábamos recluidos en casa sin poder salir, los combustibles cayeron a precios mínimos históricos. Pero, desde entonces, la escalada ha sido descomunal. Los precios de las gasolinas alcanzaron en mayo sus mayores niveles desde 2019, coincidiendo con el fin de las restricciones a la movilidad y del Estado de alarma, según datos del Boletín petrolero de la UE.

Lo mismo ocurre con la energía. A las subidas imposibles en los recibos de la luz se le añade a partir de este mes de junio el famoso cambio en la factura que, de nuevo, nos obliga a nosotros como consumidores a hacer esfuerzos si queremos poder pagar esta ‘comodidad’. La conclusión, los precios en España continúan al alza, la cesta de la compra de los españoles se sigue encareciendo coincidiendo con el inicio de la reactivación económica y el abuso energético nos obliga a pagar más por lo mismo.

Así las cosas, nos vemos forzados a tener que mirar céntimo a céntimo dónde gastamos nuestro dinero. La población en nuestro país es la más preocupada de Europa por su situación financiera: en torno al 25% de los consumidores dicen estar extremadamente preocupados y más del 52%    muestran una gran preocupación. La pandemia ha generado una situación de inseguridad e incertidumbre que se ha apoderado de los consumidores y ello deriva en las preocupaciones financieras que los acechan.

Sería exigible, por consiguiente, que los gobiernos se focalizasen en aliviar las preocupaciones financieras que padecen los consumidores. No solo para contrarrestar la caída del gasto sino, sobre todo, para respaldar el acceso de los colectivos vulnerables a los bienes básicos, fomentar un consumo sostenible que llegue a todos los hogares y contribuir, por tanto, a una recuperación económica más que necesaria, con parámetros inclusivos y de sostenibilidad.

Más información:

Los consumidores quieren ahorrar, pero la mitad de ellos no puede

La banca anuncia nuevas comisiones por culpa de la morosidad… que está en mínimos (aún)

Por | Banca

El director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José María Méndez, confirma que para que las entidades bancarias puedan hacer frente a la nueva ‘realidad postcovid’ quizás habrá que plantearse una “nueva tarificación de los servicios que prestan las entidades financieras”. Más en concreto, “muchas de estas comisiones estaban ocultas dentro del margen financiero y ahora deben especificarse, por lo que esto requiere cierta cultura financiera o un nuevo modelo de tarifas de las entidades”.

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