El estudio ‘Situación de los colectivos de consumidores especialmente vulnerables‘, publicado por ADICAE, arroja datos preocupantes acerca del ahorro de las personas mayores de 65 años. Una de las cuestiones de mayor preocupación en materia de consumo financiero en los últimos años ha sido la del ahorro, topándose con diversos escándalos de fraudes y colocación masiva de productos tóxicos y complejos. Este conflicto social ha tenido impregnación en todo tipo de perfiles sociales, pero con un predominante sesgo de elevada edad, debido a que disponen de ahorros de toda una vida y también a que son “diana” en la colocación de productos financieros para este hecho.

La encuesta realizada indica la existencia de una cifra elevada, algo más de un tercio (35%), que reconoce no poder ahorrar nada cada mes, seguido por un 12% que ahorra menos de 100 euros. Este nivel de ahorro bajo o nulo supone casi la mitad de la población mayor de 65 años. En el otro lado de la situación, sí que existe un relevante 42% que indica poder ahorrar mensualmente entre 300 y 600 euros.

Esta brecha entre los que pueden ahorrar y los que no o muy poco puede deberse a circunstancias familiares que determinen la exposición mayor o menor al gasto corriente. Como cifras testimoniales ninguno de los encuestados de más de 60 años ahorra más de 2.000 euros al mes, y un 2% entre 600 y 1.000 euros, siendo por tanto casos sumamente raros. Un dato destacable es que, a pesar de la edad, más de un tercio de los ciudadanos de mayor edad (35%) indica no disponer de ningún tipo de ahorro.

 ]Un 24% desconfía de los productos financieros para gestionar sus ahorros 

Referente a las opciones preferidas para gestionar los ahorros, una cuarta parte de nuestros mayores desconfía de los productos financieros de ahorro, cifra que proviene de un nada desdeñable 13% que manifestó preferir guardar sus ahorros en casa y un 11% que los deja en su cuenta corriente sin ningún tipo de producto, seguido de un 7% que dijo que prefiere organizarse su propia cartera de depósitos y productos rentables. Sólo un 3% se deja aconsejar por su gestor bancario.

Como opción valorada positivamente, por casi un tercio de las personas mayores encuestadas valoraría positivamente la existencia de figuras independientes para decidir el destino de sus ahorros, que genere confianza al margen de la habitual venta y colocación masiva de productos de ahorro por parte de la banca.

Respecto al endeudamiento, casi la mitad de los consumidores de mayor edad (44%) manifestó que no tenía deudas en la actualidad. Por otra parte existe un 23% los que indicaron tenerlas menores de 10.000 y un 19% pequeñas deudas de forma puntual. Un 14% tiene deudas contraídas por un importe mayor a los 10.000 euros.

Casi la mitad de nuestros mayores, el 44%, indican tener dificultades para el pago de sus deudas, provocándoles un importante control del gasto por este motivo. A esta situación se sumaría un 10% que puntualmente tiene problemas para el pago de sus deudas y un 3% que indica que todos los meses se encuentra en números rojos. Por lo tanto la cifra de mayores con esfuerzo o problemas para el pago de sus deudas suma un 56% de los encuestados.

De nuevo, en la otra orilla se encontraría casi la otra mitad (43%) de los mayores que indican no sufrir esfuerzos con problemas de pago y por tanto disponen de una capacidad de ahorro a final de mes.

Respecto a qué hacer en caso de necesidad de desembolsos importantes en su economía doméstica, es predominante el peso de los que prefieren ahorrar primero y acudir a préstamos personales en segundo lugar. En caso de necesitar dinero, casi dos terceras partes de los ciudadanos mayores de 60 años (62%) recurren a solicitar un préstamo bancario, el 20% utiliza su tarjeta de crédito, el 10% se lo pide a su familia y el 4% recurre a un crédito al consumo. Tan solo un 3% acude a un prestamista y un 1% a amigos.

 El 63% de los mayores desconocen sus derechos en Consumo 

El sector de consumo en el que más problemas han tenido los consumidores de mayor edad es en el de las telecomunicaciones, ya que un 62% dijo haberlos tenido. Los siguientes sectores son el financiero (17%) y el energético (15%). En el sector del transporte un 7% ha tenido problemas.

Casi tres cuartas partes de los consumidores de mayor edad (74%), indican que leen el contrato y repasan las condiciones cuando contratan algún producto o servicio, el 19% en ocasiones, dependiendo del producto y de la empresa comercializadora, y un 8% nunca lo hace.

La lectura o disposición del contrato de compra o servicio no tiene relación directa con su entendimiento por parte de los consumidores, ni tampoco de su cumplimiento o equilibrio por parte de la empresa. Es destacable la tendencia a la no lectura de los contratos dependiendo del producto o empresa, por lo que entre las personas mayores sigue siendo importante la sensación de la confianza como elemento determinante para la contratación.

Respecto a la compra por Internet, los riesgos o vulnerabilidades son menores por el escaso peso en el uso de las nuevas tecnologías para pautas de consumo entre mayores de 60 años, siendo cifras testimoniales.

Ante un abuso en materia de consumo, destaca una cifra extraordinariamente reseñable: una gran mayoría de las personas mayores (63%) señala desconocer cómo reclamar sus derechos, cifra que se suma a un 13% que manifestó que cree que reclamar no sirve para nada. Por otra parte un 20% sí indica que siempre reclama ante cualquier vulneración de sus derechos y un 4% que suele reclamar, dependiendo del importe o perjuicio.

Casi tres cuartas partes de los consumidores de mayor edad (73%) manifiestan que nunca han rellenado una hoja de reclamaciones, y sólo un 21% responden que sí lo ha hecho y lo suele hacer. Cabe destacar otra cifra que, aunque es relativamente baja, repunta especialmente en este colectivo respecto al común de los consumidores, y es que un relevante 7% de personas mayores indica que a pesar de haber intentado rellenar una hoja de reclamaciones, en el comercio no se la han facilitado.

Ante la necesidad de hacer una reclamación en materia de consumo, el 76% responde que la hace él mismo, un 19% acude a una asociación de consumo y un 6% recurre a un abogado. Si estas cifras se combinan con la anterior de tres cuartas partes que reconocen no saber rellenar una hoja de reclamación, da como resultado que ni conocen como reclamar ni disponen de información de donde recurrir para ser defendidos, generando una situación de especial vulnerabilidad en términos generales en este colectivo.

Preguntados sobre la publicidad, dos tercios de las personas mayores reconocen que es engañosa insuficiente y poco clara (68%). Destaca con un peso muy grande que más de una cuarta parte de las personas mayores no se plantean una posición crítica sobre la publicidad que reciben.

 El 46% participaría en asociaciones de consumidores 

Preguntados sobre actitudes, es preciso señalar que puede existir un importante potencial de activismo entre las personas mayores para colaborar en actividades de consumo que beneficien a su comunidad, ya que casi la mitad de estos consumidores (46%), a pesar de desconocer esas actividades, responden que colaborarían en ellas; y por otra parte un 15% ya indica que colabora de manera muy activa en ellas.

Por otro lado, existe una reseñable actitud pasiva, casi un tercio, que a pesar de reconocer que las actividades de consumo son necesarias, no colaboraría en ellas. Por último tan solo un 9% piensa que no son necesarias en ningún modo. Derivado de esta pregunta, más de tres de cada cuatro mayores (77%) señalan que podrían llegar a participar en algún colectivo o asociación de consumidores, si tuvieran más información de cómo hacerlo, y solamente un 9% no participaría, pues cree que no son útiles.

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