El jueves 26 de noviembre el Institut D´Estudis Catalans (C/ Carme, 47, Barcelona) albergó el Encuentro Estatal ´Alimentación sostenible, una alternativa de consumo para vivir mejor´. La cita, organizada por ADICAE en el marco del programa estatal que realiza con la colaboración de AECOSAN (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad) debatió el actual sistema alimentario y la preocupación por convertirlo en un modelo sostenible desde el punto de vista social, medioambiental y económico.

La jornada puso de relieve la preocupación que generan estas cuestiones entre la ciudadanía, tal como ha constatado la encuesta presentada por ADICAE: el 85% de los consumidores piensa que este modelo es insostenible.

Para cambiarlo, el 68,1% de los encuestados regularía la industria alimentaria, coincidiendo con el estudio sobre hábitos de consumo y percepción de los consumidores con respecto a la alimentación sostenible de ADICAE.

Según otro estudio reciente de ADICAE, Estudio jurídico comparativo sobre pérdidas y desperdicios alimentarios y requisitos de información alimentaria en la Unión Europea, (enlace a conclusiones y propuestas) se demuestra la nula voluntad legislativa de obligar al oligopolio de la alimentación a reducir el 60% de los desperdicios del que es responsable y el 40% que se genera en los hogares. Este ‘lobby’ logró tumbar en Francia la iniciativa jurídica más relevante –sobre el tratamiento de sus desechos-.

LA ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE INTERESA

El encuentro, que fue presentado por Manuel Pardos, presidente de ADICAE, captó la atención del público, que llenó el evento ante una convocatoria que logró reunir a expertos multidisciplinares y responsables de todas las partes implicadas en la cadena alimentaria.

La cita arrancó poniendo en contexto qué es ‘La alimentación sostenible’ de la mano de Esther Vivas, periodista investigadora en políticas agroalimentarias y autora de ‘El negocio de la comida’.

Vivas expuso cómo el actual modelo agrícola genera altas tasas de efecto invernadero; produce comida que acaba en la basura pese a que más de 900 millones de personas pasan hambre, y abusa de los productos agrotóxicos, extendiendo enfermedades como la diabetes del tipo II, párkinson y algunos cánceres, ya que “en definitiva somos lo que comemos”.

Como alternativa, la alimentación sostenible debe basarse en la “producción local, de kilómetro cero, ecológica y de campo”. Así, agregó Vivas, se podría pagar un salario digno a los productores; conocer mejor lo que comemos, potenciar la creación de huertos escolares y vecinales y comedores ecológicos y ganar en “soberanía alimentaria”.

EL PODER LOCAL SOBRE EL GLOBAL

El oligopolio que controla la industria mundial ha invertido el modelo de alimentación, donde lo global domina lo local. De ahí la importancia de un movimiento internacional por un modelo más responsable, objetivo que persigue el colectivo Slow Food, como explicó su presidente en España, Jorge Hernández: “La alimentación está dominada por unas 50 compañías que han alterado la biodiversidad, de modo que no se aprovecha el producto local, sin hablar de la soberanía alimentaria ya que toda la comida viene de fuera. Son el poder que decide qué producir, dónde y cómo, y es un problema que sucede en todos los países”.

En la mesa ‘El movimiento internacional por una alimentación sostenible’ también intervino Lidia García, la responsable de Comunicación de FAO España, la agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El encuentro de ADICAE incardina en uno de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas: “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”. Así lo destacó la representante de la FAO, que apeló a la responsabilidad de cada gobierno en alcanzar estas metas así como de los ciudadanos desde su posición de consumidor libre y crítico.

LA SALUD, EN JUEGO

‘La alerta de la OMS sobre la carne procesada’ y su asociación con posibles cánceres despertó un gran interés. Los expertos reunidos por ADICAE lanzaron un mensaje de tranquilidad ante esta “alerta imprudente porque eran unos hechos que ya se conocían”, según María Lourdes Torres Aured, responsable de las unidades de Nutrición de los hospitales Miguel Servet y Rollo Villanova. “La asociación estadística entre carnes rojas y cáncer es débil y se debe a un consumo elevado”, añadió Abel Mariné, coordinador académico de la Cátedra UB Carne y Salud de la Universidad de Barcelona.

Ambos especialistas hicieron hincapié en la formación dietética, a través de jornadas como la de ADICAE, que permitan al consumidor reconducir sus hábitos hacia una dieta variada y equilibrada como la mediterránea, más allá de volcarse en productos mitificados, como la soja, que tienen un beneficio limitado. Mariné rompió una lanza a favor del papel de la química: “Nunca los productos que hemos comido son tan fiables como hoy en día”.

LA INFORMACIÓN DEL ETIQUETADO

Uno de los temas centrales del proyecto y de la jornada fue ‘El etiquetado de alimentos: nuevos requisitos de información al consumidor’, cuestión de creciente interés como ha revelado la encuesta realizada por ADICAE.

Cómo interpretar la fecha de caducidad y su impacto en el desperdicio; los requisitos en la venta por internet y alimentos no envasados, o los diferentes sistemas europeos para indicar el etiquetado nutricional fueron temas prácticos desgranados por Luis González, coordinador de Políticas Agroalimentarias de la Fundación Triptolemos y exconsejero de la Comisión Europea.

Ana Yagüe, jefa de sección del área de Gestión de riesgos nutricionales de la AECOSAN, profundizó en la normativa relativa a los alérgenos, que deben ser anunciados siempre que un producto los incluya.

Joaquín Ignacio Mencos, secretario de ALCYTA (Asociación Española de Licenciados y Doctores en Ciencia y Tecnología de los Alimentos) aclaró qué información debe aparecer de forma obligatoria y cuál es opcional a raíz del nuevo Reglamento.

LOS RESPONSABLES DEL DESPERDICIO

Además de potenciar el comercio local y la producción ecológica, cada ciudadano es decisivo en la reducción de desperdicios a través de sus hábitos de consumo, una responsabilidad que también recae y de manera importante en el resto de actores de la cadena, como avanzaba el título del último panel, ‘La reducción del desperdicio alimentario: responsabilidad de todos’.

Así, el director de la Agencia de Residuos de Cataluña, José María Tost, incidió en la labor institucional de concienciación hacia productores y consumidores, con iniciativas como PRECAT20 (Programa General de Prevención y Gestión de Residuos y Recursos de Cataluña), que persigue reducir el 50% del despilfarro en siete años, de a 2020. Por tanto, “la lista de la compra es esencial para evitar el derroche alimentario”, que cifró en unos 35 kilos al año por habitante.

Sin embargo, Toni Lodeiro, divulgador de la revista Opcions.org y autor de ‘Consumir menos, vivir mejor’, apuntó al papel gubernamental: “Necesitamos medidas políticas y cambios legales” para favorecer los cambios individuales y extender el ahorro a toda la cadena desde su primera fase: “Si la FAO dice que un tercio de la producción no se aprovecha, estamos perdiendo un tercio de los bosques y un tercio del trabajo humano”.

Pero las miradas apuntan al desperdicio de las grandes superficies comerciales, como El Corte Inglés, Carrefour, Eroski…, agrupadas en ACES (Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados), cuyo presidente, Aurelio del Pino, defendió la actividad empresarial de sus socios y la libre competencia que permite al consumidor elegir dónde, cuánto y qué comprar. Además de descargar responsabilidades en los proveedores y ciudadanos, el representante de los supermercados abogó por medidas voluntarias entre sus asociados antes que forzarles a seguir un modelo sostenible mediante regulación.

LAS VENTAJAS DEL CONSUMO DE PROXIMIDAD

En cambio, tanto Esther Vivas como Ferrán García, coordinador de la unidad de investigación y redes de VSF Justicia Alimentaria Global –ponente de la mesa ‘El comercio de proximidad ante los retos de la globalización alimentaria’- subrayaron la “falsa libertad individual del consumidor” al “no tener capacidad real de elegir lo que comemos” –explicó García– ya que la mala alimentación es un “problema estructural, no de mala educación”, y acaba repercutiendo hasta en problemas medioambientales, económicos y de salud, como la tasa del 18,67% de niños con sobrepeso.

La importancia de fomentar el consumo local frente al modelo global de la industria alimentaria avivó un debate que puso sobre la mesa cifras a tener en cuenta. Por ejemplo, España es de los países más retrasados de la UE en consumo de proximidad, un mercado que solo representa el 0,3%.

“Consumir productos locales y de proximidad promovería la economía local y la redistribución de la riqueza”, resumió Enrique Banet, presidente de la Fundación Galicia Verde para la conservación del medio ambiente y la sostenibilidad.

Asimismo, la calidad y la confianza son otros factores que ha visto mejorar el ecochef Sergi de Meià en su restaurante homónimo, un ejemplo de negocio que promueve el comercio de proximidad empezando por conocer y tratar personalmente a sus proveedores. El chef también apostó por una regulación adecuada y actual para los restaurantes.

ADICAE elevará estos datos y conclusiones a las autoridades en busca de una legislación efectiva, y redoblará la formación, con nuevos talleres para ciudadanos y nuevas publicaciones de consulta como esta guía con información útil sobre alérgenos, derechos en restauración y hostelería, entre otros tremas.

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