A pesar de su posición dominante en España como gestor principal de los aeropuertos españoles, la salida a Bolsa de AENA prevista para principios de noviembre entraña importantes dudas y riesgos para los consumidores, y sobre todo hay que analizarla desde la perspectiva de los mismos, ya que la empresa pública va a dirigir su emisión de acciones también a minoristas. El Estado mantendrá presencia mayoritaria en la empresa, y guarda un mínimo del 21% para empresas interesadas en entrar. El resto, un volumen indeterminado dependiente de las ofertas de estas empresas.

Aún falta por conocer algunos detalles de la OPV pero lo que está claro es que habrá un tramo no institucional, para minoristas, mínimo del 10% y que puede estar cercano al 25% de las acciones del gestor aeroportuario, sobre todo si tenemos en cuenta que el Gobierno planea seguir la línea de privatizaciones pasadas y no “dejar al margen a los ciudadanos de a pie”. Esto que pretenden “vender” como un favor por parte del Gobierno en el proceso de privatización, puede no serlo tanto, ya que las acciones no son precisamente los productos más seguros del mercado.

Por mucho que se empeñen los partidarios de la privatización y a sabiendas de que la empresa obtuvo unos beneficios de 715 millones de euros en 2013 y está valorada en unos 5000 millones, nos encontramos con el Ibex en los mínimos del año, con un grupo que acumula 12.000 millones de euros de deuda y con unos costes estructurales importantes a pesar de su ERE a más de 1000 trabajadores. Bajo este panorama, se quieren sacar al menos 500 millones de euros en acciones de Bolsa.

El Estado debe tener especial cuidado con los consumidores a los que se dirija, y más después de los fraudes al ahorro de los últimos años y las campañas de colocación masiva de acciones ante ahorradores por parte de diversas empresas públicas y privadas de nuestro país

Teniendo en cuenta lo anterior, el Estado debe tener especial cuidado con los consumidores a los que se dirija, y más después de los fraudes al ahorro de los últimos años y las campañas de colocación masiva de acciones ante ahorradores por parte de diversas empresas públicas y privadas de nuestro país. Es indispensable, por tanto, que si hay particulares que quieren acudir a esta OPV, lo hagan con pleno conocimiento y que los atractivos de las acciones de AENA no se reduzcan al dividendo ni se coloquen a un precio ajustado sin un claro recorrido alcista, ya que de lo contrario existen productos mucho más seguros que las acciones.

 Sobre el volumen que se lanzará a Bolsa 

Las intenciones del Gobierno están en conformar un núcleo duro empresarial que equilibre la presencia mayoritaria del Estado en AENA, de manera que entre ambos controlen el 90% de la empresa. Sin embargo, el hecho de que el Estado vaya a conservar la mayoría del capital y que en consecuencia no pueda ser “opado”, podría restar el interés de los inversores institucionales, y eso, obviamente, iría en perjuicio de todos los posibles compradores y obligaría a multiplicar su peso, y sus riesgos; lo que no se recaude por inversores institucionales se buscará en tramo minorista. Por eso esos 500 millones iniciales podrían ser bastantes más.

En fin, en cuanto a los riesgos propios de la inversión en bolsa para particulares, además de su elevada volatilidad y la falta de garantía sobre el nominal invertido, cabe hablar de las comisiones y gastos que pueden restarle rentabilidad a sus ahorros. Por citar algunos, el canon fijo de la bolsa, la comisión de intermediación, de corretaje, de custodia y depósito de valores u otros gastos variables consecuencia de operaciones extraordinarias. En definitiva, antes de decidirse por “apostar” en el mundo de la bolsa, es necesario tener muy claros los pros y los contras que implica, y si se tienen dudas acudir a una asociación de consumidores especializada como ADICAE.

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