smart contract

ADICAE insiste en que las posibilidades de los Smart Contracts exigen que se clarifiquen sus lagunas jurídicas

Por | Productos financieros

La Asociación considera que esta herramienta podría suponer numerosas ventajas para los consumidores, a la vez que muestra su inquietud por la falta de una base de jurisprudencia.

Cuando un usuario o consumidor firmaba un contrato en el comercio o el sistema financiero tradicional lo hacía desde el convencimiento de que del contenido del mismo se derivarían las acciones motivadas por los acontecimientos. Si en el contrato se especificaba que en caso de retraso de un vuelo conllevaría una compensación, el usuario o consumidor acudía a dicho contrato para exigir la compensación especificada si finalmente el vuelo se retrasaba.

Cuando un usuario, en la nueva realidad que ha supuesto la revolución digital en el comercio y el sistema financiero, firma un smart contract (contrato inteligente), lo hace desde el convencimiento de que el mismo contrato ejecutará su propio contenido y, en el mismo caso anterior, sabrá que si su vuelo se retrasa el mismo contrato se ejecuta y se producirá de manera inmediata la reconocida compensación. No es el futuro, es un presente cada vez más instaurado en el nuevo sistema financiero y una más de las aplicaciones que permite el denominado blockchain.

alfabetizaciónADICAE, dentro de su convencimiento de que la alfabetización digital será el único camino por el que los usuarios y consumidores podrán seguir defendiendo sus derechos ante la nueva realidad cambiante, no escatima esfuerzos en su labor de fomentar esa alfabetización digital y recuerda que la presencia de estos smart contracts es cada vez más frecuente, sin que por su poco tiempo de instauración hayan quedado resueltas todas las dudas jurídicas que sobre los mismos sobrevuelan.

Dentro de esta apuesta por la formación de usuarios y consumidores ante las nuevas realidades del sector financiero nacía, junto a cursos específicos en la materia accesibles para cualquier ciudadano y de manera gratuita en el portal educativo online de esta asociación, el Manual Práctico sobre la Digitalización del Sector Financiero, con el objetivo, en palabras del propio Presidente de ADICAE, Manuel Pardos, de “formar a los consumidores interesados en mejorar su conocimiento acerca de las novedades que la tecnología ha introducido en el sector de las finanzas”.

Una de estas novedades, interesante por las posibilidades que abre para los consumidores y usuarios y, en cierto modo, inquietante todavía por carecer de una base jurisprudencial, son los denominados smart contracts, contratos inteligentes que, fruto del blockchain, constituyen una herramienta por explorar por sus múltiples posibles desarrollos.

ADICAE define los smart contracts como contratos digitales que, basándose en la tecnología de cadenas de bloques blockchain, son capaces de ejecutarse de manera autónoma, automática y sin intermediarios.

De esta primera definición se vislumbran ciertas ventajas que para los consumidores aportarán, y aportan, estos contratos inteligentes, como la mayor velocidad, la práctica inmediatez, pues quedan automatizados mediante software procesos hasta ahora manuales.

Cómo funcionan los smart contracts

Basándose, como decíamos en la tecnología blockchain, en la que gracias a una cadena de bloques se van registrando, copiando y almacenando una serie de acciones en todos los ordenadores que conforman una red, de manera que toda esa información no podrá ser borrada o modificada si no se hace en todos los ordenadores de la red al unísono, estos contratos inteligentes se realizan a través programas informáticos que mediante un código encriptado los almacenan y ejecutan desde la red de forma automática si se produce la condición establecida por las partes para que se active. Volviendo a la definición inicial, gracias al sistema de cifrado y registro de las acciones, se ejecutan de manera autónoma, automática y sin intermediarios.

encriptaciónAdemás, y como gran novedad, estos smart contracts ni siquiera necesitan ser creados por personas físicas o jurídicas, sino que pueden serlo a través de la programación informática. En el ejemplo inicial del vuelo, basta con pensar que en el mismo momento de contratar un determinado vuelo, una aplicación gestionara un contrato de transporte pactando las condiciones del servicio y los precios sin que el consumidor tenga que realizar ninguna interacción física con nadie. Un contrato que más allá de incluir la mencionada compensación por retraso, la ejecutará de manera inmediata llegado el caso y sin intermediación alguna.

Ventajas y dudas sobre los smart contracts

Además de la mayor velocidad que supone la automatización de determinados procesos, los contratos inteligentes conllevan una serie de ventajas sobre los tradicionales, como podría ser:

  • Confianza. La encriptación asegura que el contrato solo sea leído por las personas implicadas.
  • Autonomía. No son necesarios intermediarios entre las partes.
  • Menores costes. Al prescindir de intermediarios, se reducirían los costos asociados.
  • Seguridad. La tecnología blockchain ofrece garantías de seguridad muy elevada.

Sin embargo, y sobre estas ventajas reales que supondría una implantación mayoritaria de este tipo de contratos en los derechos de los consumidores y usuarios, ADICAE sigue mostrando ciertas dudas iniciales que giran, en buena medida, sobre las discrepancias jurídicas sobre su validez y aplicación, derivadas de su propia naturaleza autónoma y automática. Desde esta asociación se recuerda que se trata de una tecnología muy novedosa y en pleno proceso evolutivo, por lo que carece de una base jurisprudencial que sirva de precedente.

Riesgos e inconvenientes de los smart contracts

Pero además de las dudas jurídicas sobre este nuevo tipo de contratos jurídicos, surge en relación a los mismos una serie de riesgos e inconvenientes, ligados a toda innovación y en función del uso que se haga de ella y cómo reaccione el entorno. Desde ADICAE se quiere destacar:

  • Inmutabilidad del contenido. No pueden ser modificados, incluso aunque se detecten fallos en su programación.
  • Poca flexibilidad. A la falta de posibilidades de actualización se suma la elevada dificultad de detener su ejecución una vez que se inicie.
  • Incertidumbre. Derivada de la falta de regulación y ausencia explícita de jurisdicción y leyes aplicables en casos de controversias.
  • Consentimiento. Según el Código Civil el consentimiento solo puede ser otorgado por personas y puede plantearse un problema cuando las partes ordenantes son ordenadores o máquinas carentes del mismo.
  • Nuevos intermediarios. Si bien se reducirían los gastos de notarios, abogados y otros intermediarios tradicionales, podrían aparecer nuevos como programadores que suelen tener honorarios elevados.
Luz bombilla

ADICAE recomienda optar por un contrato de energía que se adapte a sus necesidades para bajar la factura de la luz

Por | Energía

La multitud y disparidad de las ofertas disponibles hace que en ocasiones se esté pagando de más por prestaciones que no necesitamos.

Desde la liberación del mercado, la comprensión de la factura de la luz se ha convertido en un quebradero de cabeza para no pocas familias. El mercado al que acogerse (libre o regulado), el proveedor, la compañía y las múltiples y distintas tarifas y servicios hacen que la decisión, además de complicada, sea importante para el consumidor, pues puede suponer una gran diferencia en el coste anual si no se acoge a un contrato que se ajuste correctamente a sus necesidades. ADICAE estima que la diferencia entre unas ofertas y otras pueden llegar a suponer un sobrecoste anual de unos 200 euros en la factura de la luz, por lo que recomienda a los consumidores intentar ajustar su contrato a sus necesidades, además de tener en cuenta una serie de recomendaciones en el día a día que se traducirán en una disminución considerable de sus facturas.

A la hora de contratar la energía para el hogar, lo que tradicionalmente se ha denominado ‘la luz’, el consumidor actual tiene la posibilidad de elegir libremente a su compañía suministradora, además de escoger el mercado al que acogerse, un mercado regulado a través de un comercializador de referencia y bajo la denominada tarifa regulada PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor), en el que además el precio de la energía oscila en función de diversos factores como la oferta y la demanda, o un mercado libre en el que la luz cuesta lo que estipule el contrato firmado, pues existen muchas tarifas diferentes y muchas compañías. Además de estos, otro factor que afectará en nuestra factura de la luz es la potencia que contratemos, pues igualmente ésta deberá ser ajustada a nuestro consumo, pues si se contrata por debajo de nuestra demanda sufriremos cortes y si se contrata por encima, conllevará un sobrecoste.

Por todos estos factores, más otros varios que influyen en nuestra factura de la luz pero que conllevarían un mayor desarrollo, el consumidor puede verse en muchas ocasiones perdido a la hora de enfrentarse a un nuevo contrato de energía para su hogar o, simplemente, a la hora de comparar ofertas para intentar mejorar sus condiciones. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se pueden llegar a dar al año más de medio millar de ofertas distintas (combinando todos los productos comercializados) de las que algo más del 40% irían destinadas al pequeño consumidor, un consumo medio para el hogar. Además, se estima que aproximadamente la mitad de los consumidores no entiende su factura y alrededor de un 44% no le presta atención cuando la recibe, según datos de la Comisión.

A pesar de ello, ADICAE ha constatado que una inmensa mayoría de los consumidores se encuentran insatisfechos con sus contratos de suministro de energía para el hogar (llegándose a cifrar ese descontento en un 92%), lo que no se traduce necesariamente en reclamaciones, donde en energía apenas llegaba el porcentaje a un 7,6%. Una vez más, la falta de una correcta información y de los conocimientos necesarios juega en contra del ciudadano como consumidor, pues difícilmente podrá reclamar unos derechos que desconoce o hacerlo por unas vías de las que no tiene conocimiento. En este sentido, y además del numeroso material divulgativo que esta asociación tiene en su web, destaca el curso online, accesible para cualquier ciudadano a través del portal educativo online de ADICAE, denominado Energía. Derechos del consumidor, con el que el consumidor conseguirá diferenciar los tipos de mercado en la energía eléctrica; analizar las tarifas del mercado regulado; analizar una factura eléctrica; identificar las vías de reclamación; reconocer los principales problemas de consumo eléctrico, pautas de ahorro eléctrico, además de otros contenidos sobre el mercado del gas.

Otro aspecto negativo de este sector eléctrico, además de la ya citada complejidad de las ofertas, son las continuas subidas de los precios de la electricidad, bajo pretexto de cubrir el déficit del sistema eléctrico. Además, a estas subidas de precios no ha ayudado precisamente una normativa en la que los cambios muchas veces han sido impuestos a los consumidores, que de la noche a la mañana pasaban a ver, por ejemplo, como ya no pagaban los mismo por su consumo dependiendo de la hora del día en la que se producía el mismo.

Oscilaciones en los precios

Todos estos factores, como decíamos, influyen en el precio final de nuestra factura de la luz. Desde si elegimos el mercado regulado, con discriminación de horarios o no, o el mercado libre. En cuanto al primero, el consumidor se verá afectado por las oscilaciones en los precios de la energía, si no ha pactado un precio fijo con su comercializador de referencia. En el segundo, el precio le vendrá en el contrato, pero será aconsejable, por la gran variedad de ofertas que pueden incluir descuentos, tarifas planas, servicios asociados de pago o certificación de energía verde, comparar entre las distintas tarifas y elegir aquella que se ajusta más a nuestras necesidades y preferencias, además de recordar la importancia de leer todo el contrato, incluso la letra pequeña, antes de firmarlo. Se estima que las diferencias entre compañías pueden suponer una diferencia en el desembolso anual de unos 200 euros desde las tarifas más económicas, en ocasiones correspondientes a ofertas a través de los portales digitales de las compañías, a las más caras.

Hay que señalar que ADICAE ha detectado que en muchas ocasiones las ofertas de descuento de las compañías parten de precios iniciales inflados, por lo que la oferta de descuento no conlleva finalmente ninguna ventaja para el consumidor, que al final de año acabará pagando lo mismo, incluso más, que de lo que venía pagando. El consumidor tiene una herramienta de la CNMC, que permite comparar las distintas ofertas vigentes en el mercado, para los que los solicitará unos datos como consumos medios, potencia contratada, mercado… Además, en caso de duda es aconsejable contactar con su sede más cercana o a través de los nuevos canales telemáticos de ADICAE, desde donde le asesorarán sobre el asunto que nos atañe.

¿Cómo bajar la factura de la luz?

Por todo lo expuesto, el objetivo principal de un consumidor que quiere bajar su factura de la luz debe ser adecuar su contrato a las necesidades. Dicho así, puede resultar sencillo, pero como veíamos eso conllevará unos mínimos conocimientos previos que le ayudarán a ir discriminando opciones y toda la información disponible para ir comparando ofertas. No existe una fórmula mágica que nos diga si es mejor un mercado u otro, pues dependerá de muchos factores como cuál es nuestro consumo, a qué hora se produce, con qué regularidad durante la semana, miembros de la unidad familiar, eficiencia energética de nuestro hogar…

Lo que sí resulta aconsejable es una estimación previa de la potencia que vamos a necesitar según nuestro consumo, existen simuladores que nos orientarán, para ajustar ambas variables lo más posible. Nuestra factura será óptima siempre y cuando ajustemos la potencia, además del consumo, a nuestras necesidades.

Desde ADICAE se recomienda atender siempre a estos factores a la hora de comparar ofertas antes de firmar nuestro contrato de energía:

  • Tarifa fija o variable.
  • Condiciones del contrato.
  • Duración del contrato.
  • Cancelación del contrato.
  • Penalizaciones.

Con la cantidad de productos que hay para elegir, el consumidor deberá adaptar algunos hábitos a las condiciones que le marque el contrato seleccionado. Así por ejemplo, es posible que poner la lavadora a última hora o por la noche nos salga mucho más económico que hacerlo a media mañana. Teniendo en cuenta este tipo de condicionantes, el consumidor que logra adaptar ciertos hábitos conseguirá al final importantes ahorros.

Y, por evidente no lo debemos olvidarlo, una buena forma de ahorrar en la factura de la luz es disminuir y optimizar nuestro consumo de energía. Ahorrar en el consumo se traduce directamente en ahorro monetario.

¿Cómo bajar el consumo de energía?

A la hora de intentar bajar el consumo, con lo que evidentemente bajará la factura, son muchos los gestos que podemos ir adoptando en búsqueda de nuestro objetivo:

  • Apague por completo todos los electrodomésticos cuando no los esté utilizando. Recuerde que en la opción de ‘standby’, el electrodoméstico puede seguir consumiendo.
  • Utilice los electrodomésticos intentando optimizar su carga. Con la lavadora o el lavavajillas puede conseguir ahorro haciéndolos funcionar únicamente con la máxima carga.
  • La mayoría de los electrodomésticos actuales tienen programas ECO, con los que conseguir disminuir el consumo de energía. Normalmente se basan en utilizar menos temperatura. Siempre que sea posible, utilice estos programas.
  • El frigorífico es un electrodoméstico con gran consumo de energía si no se gradúa el termostato según la carga y la temperatura ambiente. Procure abrir su puerta sólo cuando sea imprescindible y el menor tiempo posible y nunca introduzca alimentos calientes en el mismo.
  • En verano es recomendable no poner el aire acondicionado por debajo de los 26º. Siempre que sea posible utilice ventilación natural. Si tenemos calefacción eléctrica, en invierno debemos procurar que la temperatura de la calefacción no supere los 21º.
  • En la cocina, intente hacerlo a las temperaturas adecuadas y si es posible aproveche el calor residual para terminar los platos. Tapar las ollas, cacerolas y sartenes también se acabará notando en la factura.
  • Baje el brillo de los monitores y pantallas y utilizar estos aparatos en modo de ahorro de energía.
  • Utilice bombillas de bajo consumo y reduzca al máximo las bombillas encendidas. Siempre que sea posible utilice luz natural.
  • Las ventanas de un hogar inciden directamente en el consumo energético del mismo. Si tiene que cambiarlas, intente poner las más eficientes posible.
Acción colectiva

ADICAE continúa en defensa de los derechos de los consumidores a pesar de la crisis del coronavirus

Por | Acción colectiva

Desde su fundación, esta asociación ha defendido la idoneidad de la acción colectiva, que se ha mostrado como la más eficaz y vuelve a reclamar la aprobación definitiva de la directiva europea que busca hacerla todavía más eficiente.

“ADICAE organiza la reacción de los consumidores frente al abuso de los gastos hipotecarios”; “ADICAE comienza a organizar a cientos de ahorradores pequeños accionistas del Popular”; “El juicio de las preferentes de Bankia ratifica la premeditación del fraude masivo diseñado por la cúpula de Caja Madrid”; “ADICAE logra que se devuelva el dinero cobrado de más por las cláusulas suelo en una sentencia que va más allá que el Supremo”; “ADICAE reclamará la devolución de lo cobrado en las comisiones por descubierto tras la sentencia del Supremo”; “ADICAE demanda a 45 entidades por las abusivas cláusulas suelo”; “ADICAE moviliza a más de 30 mil consumidores por toda España para protestar por los fraudes y abusos bancarios”…

manifestación adicaeDetrás de cada uno de estos titulares de prensa, elegidos del innumerable fondo de armario de esta asociación, se encuentran miles de ciudadanos.Se encuentran, en realidad, miles de usuarios y consumidores que en algún momento de su vida fueron víctimas de un engaño, de un abuso, de un fraude, de un sobrecoste, de una injusticia, de un problema, en definitiva, que iba más allá de ser un contratiempo individual por afectar a un grupo de numeroso de usuarios y consumidores, que se vieron inmersos en los mismos contratiempos, la misma impotencia inicial, las mismas dudas sobre las posibles vías de reclamación y la misma, por qué no, desgana de iniciar un procedimiento extrajudicial o judicial de manera individual ante un gigante, como pudiera ser la banca.

Pero también, detrás de cada uno de esos titulares se encuentran usuarios y consumidores, que decidieron dar un paso adelante ante los ofrecimientos de ADICAE para formar una acción colectiva con la que hacer frente a un determinado conflicto común y entendiendo la fuerza que como grupo se puede ejercer ante una injusticia, que entendieron cómo la experiencia de unos jugaría en beneficio de otros y que, al final del proceso, comprendieron las ventajas que una acción colectiva conlleva, no solamente al colectivo involucrado, sino a toda la sociedad.

Ejemplo de ello hay muchos en la historia de ADICAE, pues la acción colectiva, judicial o extrajudicial, está en su el propio ADN de esta asociación y así lo reflejan sus propios estatutos al señalar entre sus objetivos el “defender el derecho de los consumidores y usuarios a la protección jurídica y técnica de sus intereses en situaciones de inferioridad, subordinación e indefensión ante cualquier tipo de entidad o institución, pública o privada, en especial las financieras, las de grandes sectores como las telecomunicaciones, el transporte, y la energía o cualquiera que pueda tener relación y afectar a los consumidores, así como el derecho a la reparación de daños y perjuicios sufridos por los usuarios con ocasión de la prestación normal o anormal de los servicios prestados estas entidades. A estos efectos ADICAE impulsará y defenderá prioritaria y principalmente la acción judicial y extrajudicial colectiva como mecanismo más adecuado”.

¿Por qué una acción colectiva?

Lamentablemente, la hemeroteca tiene una primera respuesta para esa pregunta, no ya en forma de titulares sino de simples píldoras: Fórum y Afinsa, Arte y Naturaleza, Cláusulas Suelo, Cláusulas Abusivas, Preferentes, Gastos Hipotecarios, Martinsa-Fadesa, Funnydent, Tarjetas ‘Revolving’, IRPH… Basta acceder al portal de casos colectivos de ADICAE para hacerse una idea de la dimensión y la importancia que en los últimos años ha adquirido la acción colectiva y de cómo ésta se ha convertido en numerosas ocasiones en la herramienta perfecta para defender y hacer efectivos los derechos de millones de usuarios y consumidores, y no sólo de los que se sumaron a estas acciones sino en realidad de todos aquellos que viéndose afectados por los mismos problemas también resultaron finalmente beneficiados de los reconocimientos alcanzados tras la acción colectiva.

Y es que, lamentablemente, cada vez es más frecuente encontrarnos con problemas colectivos de los consumidores en el ámbito financiero. Si hace ya unas décadas, la relación de un cliente con su banco se basaba en una relación muy personal, hoy en día muchos procesos y productos se han automatizado, se han generalizado, y las mismas ofertas y los mismos productos son prácticamente ‘impuestos’ al unísono a un gran número de consumidores. De esta manera es como se han generalizado conflictos como las cláusulas suelo y comisiones abusivas, las preferentes, los gastos hipotecarios, las tarjetas ‘revolving’, el IRPH… Productos y productos que estafan “legalmente” a millones de familias.

Ante todos ellos, los que vinieron y desenmascaramos (cláusulas suelo, preferentes, gastos hipotecarios…), los que están (tarjetas ‘revolving’, IRPH…) y los que vendrán, que a buen seguro seguirán dándose este tipo de casos masivos, ADICAE sigue en su firme convicción de la necesidad de dar una respuesta colectiva a los problemas colectivos como mejor método para defender los derechos de usuarios y consumidores, a los que a su vez hace un llamamiento para salir del letargo ‘individualista’ en búsqueda de soluciones más eficientes y eficaces ante este tipo de problemas. Para esta asociación, el consumidor debe adoptar una posición activa y crítica que se transforme en fuerza colectiva para acabar con los abusos de los sistemas financieros.

Pendientes de la nueva directiva europea

Fieles a este convencimiento, desde ADICAE se reclama la aprobación definitiva de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a las Acciones de Representación para la Protección de los Intereses Colectivos de los Consumidores, enmarcada dentro del denominado New Deal for Consumers, en el que esta asociación tuvo una participación directa precisamente centrada en la puesta en valor de las acciones colectivas, tras sus años de experiencia y su prestigio a nivel europeo con respecto a esta herramienta en defensa de los derechos de los consumidores.

La directiva persigue, básicamente, mejorar la eficiencia de estos procedimientos, para los que se da una mayor relevancia a la representación que pueda asumir una asociación como ADICAE, con la reconocida solvencia exigida, en acciones colectivas a nivel judicial. Eliminar costas procesales y poder encabezar desde esta representación las acciones de cesación e indemnización redundarían en optimizar el resultado de este tipo de acciones, hacerlas más eficientes y, por ende, impulsarlas como la herramienta que deben ser.

Líderes en los fraudes, ¿por qué no en resoluciones?

El propio Presidente de ADICAE, Manuel Pardos, hacía una reflexión en voz alta en la introducción del estudio La Defensa Colectiva de los Usuarios de Servicios Financieros al afirmar que “si estamos a la cabeza de los rankings europeos en fraudes masivos a los consumidores, deberíamos estar también a la cabeza en la efectividad de los mecanismos para resolución de estos conflictos, primero extrajudicialmente y después en vía judicial según dispone la normativa europea y española”.

Cláusula sueloEn ese objetivo, ADICAE no ha escatimado esfuerzos en los últimos años, siendo el verdadero estandarte de la defensa colectiva de los derechos de usuarios y consumidores en este país y representando a los mismos en las instituciones europeas en los foros de debate que en torno

a la acción colectiva de los consumidores se han desarrollado. Para ello, “se han dedicado campañas de investigación y todo tipo de actividades prácticas que han llegado a decenas de miles de consumidores y organismos, con el objetivo de avanzar en todos los campos jurídicos y judiciales”.

ADICAE, más activa y cerca que nunca

Al contrario de lo que podría presuponerse, la crisis del coronavirus no ha detenido en ningún momento la actividad de esta asociación y ADICAE ha conseguido mantener vivos los distintos procesos colectivos abiertos en la actualidad, a través de distintas vías telemáticas y para todas aquellas personas que han querido seguir siendo informadas y formar parte de uno de ellos.

Fruto de ese intento de no detener una actividad que consideramos esencial para los consumidores y usuarios, y para no poner en riesgo la seguridad de estos, ADICAE ha puesto además en marcha nuevas vías de comunicación a través del correo electrónico consultas@adicae.net y del Whatsapp 660175964.

Economía circular

ADICAE aboga por la economía circular como forma para afrontar la crisis climática

Por | Economía

ADICAE reivindica la transformación del modelo económico para hacerlo más justo y sostenible, defendiendo un rol activo y protagonista en el que los consumidores puedan ser parte de la solución del reto climático y de la transición ecológica de la economía.

La economía circular, para la Asociación, interpela directamente a la forma de vida de los consumidores y aporta una mirada crítica hacia los modelos tradicionales de producción y consumo. Si se sigue explotando los recursos naturales al ritmo actual, la presente crisis económica y social llevará al colapso.

Según un estudio publicado recientemente en la revista Environmental Science & Technology, en lo que lleva de año se utilizan mensualmente en el mundo cerca de 129.000 millones de mascarillas desechables y 65.000 millones de guantes, los cuales posteriormente van al cubo de la basura.

Este dato, para ADICAE, es preocupante porque pone de manifiesto, a pesar de las buenas intenciones demostradas en la COP 25, la fragilidad de la estrategia de los gobiernos para impulsar un nuevo modelo de producción y consumo que reduzca la generación de residuos.

En este sentido, ADICAE considera que la Estrategia Española de Economía Circular es débil, al marcar metas para el 2030 poco exigentes, lo que favorece que las grandes multinacionales sigan produciendo como hasta ahora sin aprovechar al máximo los residuos que generan.

*Objetivos de la Estrategia Española de Economía Circular*

  • Reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB, tomando como año de referencia el 2010.
  • Reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.
  • Reducir la generación residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: 50% de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista y un
  • 20% en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020.
  • Incrementar la reutilización y preparación para la reutilización hasta llegar al 10% de los residuos municipales generados.
  • Mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua.
  • Reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Green washing y social washing

En los últimos tiempos, es común que muchas empresas incorporen el concepto “sostenibilidad” o “responsabilidad” en mensajes publicitarios y emitan declaraciones sociales y medioambientales en sus memorias integradas.

Para ADICAE, estas declaraciones contrastan notablemente con las reclamaciones de los consumidores, ya que en lo más profundo, solamente quieren llevar a cabo un “lavado de cara” en términos medioambientales (green washing) o sociales (social washing).

Para evitar ese “engaño” de las empresas, la Asociación se ha marcado como uno de sus principales objetivos el dotar a los consumidores de una visión crítica y de herramientas para «leer» las estrategias de green washing y social washing.

Consumo circular en el día a día

Para lograr consumidores críticos, responsables y solidarios, ADICAE plantea consejos para adoptar hábitos cotidianos que incorporar al consumo a diario.

– Alimentación: exigir a las empresas agroalimentarias y grandes superficies que no descarten los productos por estética o madurez, no abusen de los envasados innecesarios y los plásticos de un solo uso y vendan productos a granel.

– Moda: reparar, reformar y adaptar como forma de alargar la vida de la ropa.

– Higiene: optar por cepillos, de dientes o pelo, de materiales naturales vegetales sin plásticos, ni cerdas de origen animal y elegir maquinillas de afeitar de acero no desechable.

– Agua: reducir los litros de carga de la cisterna del inodoro introduciendo botellas con agua y optar por ducharse en vez de bañarse.

– Finanzas: apostar por la llamada «banca ética», entidades que están comprometidas con buenas prácticas financieras pero también sociales y ecológicas.

– Tecnología: priorizar los aparatos de bajo consumo y de segunda mano.

La fuerza colectiva de los consumidores

Frente a la lógica del “consumir y callar”, ADICAE defiende a los consumidores como la fuerza principal en la economía circular para obligar a las grandes corporaciones a cambiar. Esto debe empezar por dejar de relegar a los consumidores a un papel de “demanda pasiva” en el mercado, de destinatarios finales.

Consumir decide qué planeta y sociedad se quiere. Si se transforman algunos aspectos de la manera de consumir, las empresas cambiarán su forma de producir y se irá generando un círculo virtuoso de cambio hacia la sostenibilidad. Pero esos cambios no van a venir solo a través de comportamientos individuales en las prácticas de consumo. El primer paso para una visión crítica implica saber que la fuerza reside en la acción colectiva, en la reivindicación colectiva.

ADICAE hace un llamamiento a los consumidores para que sean críticos, responsables y solidarios porque solo a través de la toma de conciencia colectiva, y la organización en la defensa de sus derechos, se podrán exigir marcos regulatorios y de control claros.

Desde la Asociación se trabajará para que la economía circular no sea solamente una moda pasajera, sino que sea un modo de ver el mundo porque nos va el planeta mismo en ello.